martes, 16 de julio de 2013

Al montante industrializado



Vamos hoy con una de guerra; antigua y poco conocida, de las que hay que recuperar de vez en cuando. Y es que siempre hubo panfletos en tiempos de conflictos, pedir una calidad máxima es de locos, así que uno se conforma con que la película esté bien hecha, que aporte algo al avance de las técnicas de rodaje. Y es cierto que respecto a eso GUADALCANAL DIARY, aun con toda su sonrojante carga de americanismo burdo y superautocomplaciente tiene sus cosas, como la introducción de puntos de vista directos, colocando la cámara detrás de los soldados (ver foto) y ofreciendo panorámicas absolutamente espectaculares. Tengamos en cuenta que el film acaba de cumplir 70 años y que, por ejemplo, con el trabajo hecho, muchos de los hallazgos visuales contenidos en esta película han sido sobados por directores tan reconocidos y reconocibles como Coppola, Spielberg o Malick. La diferencia (¡ay!) es un discurso de gran flojedad moral, incapaz de plantearse una sola cuestión más allá de lo que la situación histórica rememora; claro está que Seiler, director de abnegados encargos, no podía contar con una perspectiva, pero la historia es previsible y de pocos sobresaltos; todos los soldados son unos héroes del copón y los japoneses unos desalmados... En fin, que por allí aparecieron entre un mar de actores medianos unos jovencísimos Anthony Quinn (la cuota chicana...) y Richard Jaeckel; por lo demás, un inocuo entretenimiento para días calurosos que casi se ve mejor con el sonido apagado.
Saludos diarios.

2 comentarios:

Mr. Lombreeze dijo...

Que es del 43, qué quieres, los USA estaban en mitad de una guerra del copón.
Y recordemos que, efectivamente, todos los japoneses fueron unos desalmados. Y unos hijosdeputa también.
Es un clasicazo del cine WWII. Muy recomendable para los que somos fans del asunto. Es que Guadalcanal fue el antes y el después de la guerra del Pacífico. Los chavales que combatieron bien se merecen una representación arquetípica del héroe.

dvd dijo...

Sabía yo que a usted sí que le gustaba...

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!