jueves, 16 de mayo de 2013

El indiscreto encanto de la artesanía



Hay cosas, pertenecientes a nuestra sacra memoria sentimental, que es mejor no tocar, sino dejar que los dulces helechos del entusiasmo se agolpen a su alrededor, formando un invisible manto de virtudes que a nosotros siempre nos parecieron indiscutibles. Por ejemplo, en JASON AND THE ARGONAUTS (película que en estas fechas cumple nada menos que cincenta años), la distancia entre el trabajo de Ray Harryhausen y el del resto del equipo (director, guionistas, incluso actores) es tan abismal, que sólo la mirada inocente de un niño podría obviar una desigualdad tan notoria y mezclarlo todo sin ningún pudor. Bendita inocencia, porque JASON... es una película torpemente realizada, con unas interpretaciones livianas y con un desarrollo apresurado y poco sustancioso, algo que queda de manifiesto en su abrupto final (en 1' 45", Jasón pasa de dar el último espadazo a lanzarse por un acantilado, besar a la chica y ser juzgado "jocosamente" por Zeus y Hera...) y que convierte al film en una inofensiva sucesión de sketches de aventuras en los que apenas importa su conexión argumental. Hasta ahí todo lo reprobable, porque luego uno ve al gigante Talos adoptar la pose del Coloso de Rodas y no puede reprimir un emocionado "guau". En apenas cuatro secuencias, Ray Harryhausen se adueña de la película y se convierte en el auténtico creador de la misma; sólo la excepcional partitura de Bernard Herrmann se le puede comparar cualitativamente. Para el recuerdo quedarán las dos arpías nocturnas que robaban al sabio Phineas y la Hidra de siete cabezas, que custodia el deseado vellocino de oro (con unos espumillones tremebundos). Sin embargo, el momento cumbre es, sin duda, la lucha de Jasón contra los soldados-esqueleto; verles adoptar la postura de combate es un momento imborrable de la historia del séptimo arte. Es por todo ello que JASON AND THE ARGONAUTS retiene la extraña cualidad de permanecer en nuestra memoria sentimental mucho mejor conservada de lo que, desgraciadamente, luego podemos comprobar al revisionarla. Aun así, algo bueno tendría cuando tardó nada menos que 18 años en ser estrenada en España...
Descanse en paz, maestro...
Saludos desde el Olimpo.

5 comentarios:

fiona dijo...

Esta película me encantaba de chica, al igual que Furia de Titanes, y tenía un recuerdo muy bueno...hace poco la volví a ver y es verdad que se conserva reguleramente, pero oye, que le quiten lo bailao!

1besico.

dvd dijo...

A mí me gusta más FURIA DE TITANES, lo que pasa es que ya la puse aquí casi al principio del blog, que debe ser por el Pleistoceno o así...

David dijo...

Pues sí. No me extraña que Strnad y Corben dijeran cuando hicieron el tebeo de Simbad algo como que querían hacer una peli de Ray pero con un buen guión.
Siendo crío ya me pareció un coñazo excepto por las escenas que mencionas, así que... Pero lo de los esqueletos era genial, sí.

dvd dijo...

Esta peli, por cierto, es muy Corben...

PH dijo...

Nunca me gustaron y por eso no me retuvieron hasta el final ninguna peli sobre mitología clásica. Vamos, que al minuto largo ese del que hablas, en los lejanos intentos de ver ésta, no llegué. Y me lo explico como que estas historias son muy difíciles de tratar en cine. Porque los mitos son premorales, anteriores y ajenos a los códigos que la civilización ha ido creando con el paso del tiempo. Aunar todo lo que es un mito, a dioses, semidioses, humanos, héroes, antihéroees, leyenda, historia, monstruos, metamorfosis, lógica, incongruencia, idealismo, violencia... puf, y tratarlo en código cinematográfico es imposible. Y todo ello tamizado con el lenguaje poético con el que fueron contados. ara de contar, con la poesía hemos topado, y el cine es prosa, salvo raros pelotazos. Son historias inabarcables, tan solo son posibles en la recreación mental de su lectura. Por eso, esa escena de las caninas saliendo de la tierra y encarando un combate, que es pura lírica, queda como eso, como una escena cachonda.

Quizás por eso, y ahora que lo reflexiono, tengan más méritos estas pelis y sus creadores. Son auténticos retos. Y el resultado se entienda y valore como más que dignos trabajos. Así, sí.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!