domingo, 17 de marzo de 2013

Rincón del freak #100: La vida fluorescente



Me mosquea que un libro de autoayuda sea referente del estado general de la literatura ¿Literatura y autoayuda?... algo estamos haciendo mal. Me trae sin cuidado que un director de cine que no tiene nada que ofrecer, cuyas ideas se agotaron hace tiempo, intente subsistir en la industria a toda costa. Eso también es la ley de la supervivencia. Mezcle y agite... Autoayuda y supervivencia, igual a superación que roza con la yema de los dedos lo divino. En realidad, me enerva mucho menos una cosita errática y bienintencionada como LIFE OF PI que esa tontá para imbéciles que es SPRING BREAKS, aunque salgan más tetas. Entonces ¿qué pasa? ¿por qué sentí vergüenza ajena viendo esta ida de olla para todos los públicos? Podría despedazar un montón de aspectos, pero tampoco creo que sea para tanto; ni en lo técnico, que aprovecha los medios actuales; ni en las actuaciones, que son horribles estereotipadas; y ni siquiera en lo de la credibilidad, teniendo en cuenta que la ganadora del oscar nos contaba una historia que cuesta trabajo creer aunque sepamos que fue real... ¿Entonces qué?... Pues entonces, uno, que nunca ha visto ni considerado al señor Ang Lee como un virtuoso, sino como un sólido contador de historias, no puede perdonarle de ninguna de las maneras que no haya puesto ninguna objeción al mayor despropósito de esta historia (no, no me refiero a que el protagonista se llame Pepito Piscinas). LIFE OF PI finge ser una narración "contada", aunque no es cierto ya que todo está puesto en imágenes; sin embargo, todo lo que este tipo, Pi (apócope de Piscine, que yo no miento), cuenta, es una gran falacia que encubre un gran horror, quizá más grande aún de lo que, a regañadientes, termina por admitir ante el asombrado biógrafo, que como nosotros piensa que le han tomado el pelo. Lo que quiero decir es que el señor Lee, para huir de los encasillamientos "familiar" y "para todos los públicos", que habrían limitado el vuelo a su película, nos sugiere ya al final, y tras un indigesto empacho de anguilas fluorescentes y peces voladores, que a lo mejor todo eso no es más que una versión "amable" de los hechos, y que cada elemento, cada personaje, encubre a otro. Y para no irme por las ramas, ni tampoco desvelar mucho a quien no la haya visto (que no es mi intención), yo me pregunto por qué esa dulcificación a través de lo insólito y que deviene aversión por la realidad pura y dura; y es que Lee tenía dos opciones: una era gastarse medio presupuesto en tubos fluorescentes, otra era revisar RAVENOUS... Si quieren mi recomendación, mejor vean la estupenda película de Antonia Bird...
Saludos'1416...


4 comentarios:

David dijo...

A mí lo del nombre también me pareció una gilipollez. Casi como la película...solo que al contrario que a ti, a mí el final me la justificó un poco. Como decía un amigo.. No es cuestión de que cuando te acaben de contar la historia creerás en Dios... te darás cuenta de que todo son mentiras que nos contamos para soportar esta vida que es una puta mierda (porque la segunda versión, tela marinera).
Un saludito.
PD: Pero pienso un poco como tú...y coincido también en lo que dijiste de Argo.

Kinezoe dijo...

Yo me quedé como al que le cuentan un cuento...

dvd dijo...

A ver, que no sé si me he explicado bien. La idea de encubrir la verdadera historia con otra tan increíble que acabas (el periodista, claro) por dudar de qué te están contando, es magnífica... ¡pero es que está muy mal contada! Creo que el montaje de la película es nefasto, o que Lee hubiese necesitado dos horas más de metraje... No sé, pero en mi opinión ha quedado como una travesura, y no como lo que pretende ser: una lección de vida.
Ah, lo mejor es el chiste sobre "vegetarianos" que suelta Gerard Depardieu... Fíjate tú...




Mr. Lombreeze dijo...

Ver esta película en una televisión es como ver una postal del Sahara.
Todo su mérito radica en la técnica, los FX y el 3D de una gran pantalla.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!