martes, 19 de marzo de 2013

Acerca de profesionales especialmente sólidos



Me motiva bastante reivindicar la figura de Budd Boetticher, y, por extensión, la de esa larga nómina de directores a menudo maltratados por la pedantería de críticos miopes, aunque en la mayoría de ocasiones sean bien recibidos por el público. Boetticher es un gran olvidado, casi un perfeccionista de una sola obra y responsable de algunos de los mejores títulos del western más incuestionable. Con una cinematografía cimentada en las "variaciones" sobre desiertos, rocas, caballos, monturas, abrevaderos, Salones, botellas de whisky, jarrillos de café humeante... y ese coloso llamado Randolph Scott, el director nacido en Chicago parece buscar ese algo inaprensible oculto tras lo que, vulgar y erráticamente, damos en llamar "género". El western es el género por excelencia, y su valía suele desprenderse de su capacidad cromática para aglutinar lo que en otros films resultaría forzado o simplemente inadecuado. Se mevienen a la mente una miríada de títulos a cual más disfrutable, pero uno de los mejores es, sin duda, SEVEN MEN FROM NOW, en la que el eterno Scott da vida a un sheriff retirado y bastante golpeado por la vida que se encuentra en mitad de una peligrosa encrucijada. Por un lado, sin nada que perder, inicia una paciente y tortuosa búsqueda, la de los ladrones que en un asalto mataeron a su mujer; mientras, tendrá que vigilar de cerca a otro grupo de forajidos, entre los que sobresale un imponente Lee Marvin, que, aparentando estar de parte del sheriff, en realidad esperan que éste les lleve ni más ni menos que hasta el botín robado. Una maravilla de la concisión y la sobriedad, un film que en poco más de una hora es capaz no sólo de trazar con claridad a cada personaje, su pasado y su incierto y trágico destino, sino que además sirve como auténtica lección de cine clásico, casi ejerciendo de manual práctico para quien se atreva, y vive dios que no debe ser fácil, a dirigir un western, como si tal cosa...
Saludos reivindicativos.


6 comentarios:

David dijo...

Las de este estoy por revisarlas desde hace años...lo que pasa es que un amigo, al que le gustan, me dijo lo de "son todas iguales..Me destacó dos por encima del resto y me dijo que con esas. Ahora no recuerdo, la del marido ciego y otra". En fin...ya caerán. El género del western me gusta...y si es viejuno o clásico, ya me tiene medio ganado (pero luego tiene que ser bueno, porque hay cada peli).

Cinemagnific dijo...

La tengo por revisar. Lo que sí te comento hablando de "Django" es que coincido plenamente. Para mi es la mejor película de Tarantino desde "Pulp Fiction".

Mr. Lombreeze dijo...

¡¡¡Pero si Budd Boeticher es el dios del wester de los caimanitas!!!, qué quejicas sois...
Para mí las dos grandes bazas de la película son Lee Marvin y la sencillez y concisión de la historia.
Esta película es al western lo que un buen huevo de gallina de campo frito en aceite de oliva virgen extra (con un par de cabezas de ajo) untado con un buen pan de hogaza y acompañado de una ensalada de tomate de huerta es a la gastronomía. O sea, tiene todo lo justo y necesario para darse un banquete.

dvd dijo...

Yo no lo hubiese descrito mejor. No le falta ni le sobra nada; no es una obra grandiosa, ni reinventa el género, ni esconde las siete revelaciones, ni nada... Pero tiene a Randolph Scott dándole sentido a la palabra "integridad" y a Lee Marvin construyendo un malo menos salvaje y más sibilino y mortífero.
La del marido ciego... no caigo ahora...

David dijo...

Lo del marido ciego...debe haber una en la que Scott va a rescatar a la mujer de alguien que han secuestrado o así...y en la peli debe preguntarse por qué no ha ido el marido a por los malos o algo así...
al final descubres que es porque es ciego (igual me equivoco y me falla la memoria, ¿eh?)
Vale, según esta página http://ranown.blogspot.com.es/ veo que es Comanche Station

Un saludo.

dvd dijo...

Vale, vale... Apuntada queda...

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!