jueves, 15 de noviembre de 2012

A pie de calle



Aquí hay que ser escueto, es necesario. ON THE BOWERY es uno de esos documentales simplemente imprescindibles. Y me lo dice ese aura de autoría tan remarcado en sus poderosas, indelebles imágenes, como si los contornos contuviesen frases escritas a puñetazos. Es una historia dura, pero por un momento crees que todo está pactado de antemano... ¿y? No se sabe si lo está, puede que Rogosin, hijo de un potentado judío, pagara a aquellas almas en pena que sorbían el whisky barato con fruición, como si comieran caviar de la mejor calidad. Desde luego, su mecánica no es muy convencional, y hay que tenerlos muy bien puestos para no temer caer en la demagogia sin inventiva, haciendo pasar lo "real" por "verídico". El encantamiento obrado en ON THE BOWERY es que estemos viendo una narración convencional y nuestro cerebro la procese como un documento improvisado. De acuerdo, hay gente que me ha dicho que esto ha quedado muy anticuado. Es posible. A mí me parece un milagro, como Chinaski empujando a Bukowski a escribirle, a pensarle en mitad de una borrachera. Rogosin filmó borrachos, vagabundos, fantasmas que se escurrían de los bares a 25ç el whisky (siempre hasta el borde) hasta cochambrosas habitaciones (en el mejor de los casos), el suelo de la calle (en el peor), o albergues hacinados y abstemios cuando todo lo demás ha fallado ¿Quieren un puñetazo en la mandíbula? Entonces véanla, no teman al mito.
Saludos ebrios.


N.D.A.: No pude escribir esta reseña el martes porque estaba borracho, así que tenía que hacerlo en este momento...


2 comentarios:

Mr. Lombreeze dijo...

No sé si On the Bowery es un documental (yo diría que no), pero si lo fuera, casi seguro y si la memoria no me falla, sería MI MEJOR DOCUMENTAL EVER.

Y no tengo ganas de volver a recordar que Rogosin hizo esto antes de la nouvelle vague y todo eso. El día que nos emborrachemos juntos debatimos sobre el tema. Si eso...
Yo también lo considero imprescindible. Me parece magistral.

dvd dijo...

Es que es una cosa muy rara; como ponerse a dirigir vagabundos reales y luego montarlo al estilo clásico. Es una película brutal, en todo caso.
En cuanto a lo importante... ¿una borrachera discutiendo de cine?... ¡Eso es el cielo, con querubines y todo!...

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!