sábado, 8 de octubre de 2011

Frases para la (post)modernidad



Sumergirnos en clara inmersión de lo absoluto no puede sino acarrearnos funestas consecuencias. No comprendo a los críticos con dobleces, más trillados y sobados que las propias películas a las que dan cera casi con piloto automático. Por un lado, uno de los argumentos estrella de la temporada se basa en que el cine de género, y más concretamente el que pudiera ser ciencia-ficción, terror o aventuras, ha perdido cualquier atisbo de mínima decencia al vender su alma al goloso diablo de la tecnología para maquillar con brocha gorda lo que su pírrico guión no puede lograr. Curioso y desesperante, porque las más que tibias declaraciones respecto a esa extrañísima película que fue presentada en Sitges el año pasado y que atendía al "originalísimo" título de MONSTERS, abundaban precisamente en lo contrario. ¿Dónde están los bichos?, clamaban al unísono esos popes intocables de la integridad intelectual. Su propio discurso se volvía contra ellos cuando una película, sin ser nada del otro mundo, conviene recordarlo, se atreve, osa, tiene la desfachatez de ampararse en un género para no mostrar frontalmente su verdadera propuesta, en las antípodas de lo convencional. MONSTERS no es una película de monstruos, sino un arrebatado poemita romántico que acepta consecuentemente su modesta posición global. De acuerdo, lo de los alienígenas gigantes se podía haber sustituido por... no sé, una epidemia pura y dura, y ya está, pero no me corresponde a mí decidirlo, sino a su guionista y director. Edwards, de corta e inevaluable carrera, nos larga un rollo acerca de unas criaturas a las que se ha tenido que aislar en cuarentena en México, cuando la chicha está en el iniciático viaje emprendido por un fotógrafo que ha de llevar sana y salva a la hija de su jefe desde la zona en cuarentena hasta Estados Unidos. No, claro que MONSTERS no es una gran película, pero yo me cuidaría mucho de destrozar un film que salta sin previo aviso desde su supuesta comercialidad para ensimismarse en esos grandes espacios que una vez albergaron a la civilización más avanzada del planeta y el uso que los inventores del capitalismo salvaje le dan para zafarse de un problema que son incapaces de controlar. Lo mejor: que nunca sabes hacia dónde va a seguir la narración. Lo peor: que, efectivamente, es bastante aburrida.
Saludos del monstruito.

2 comentarios:

Marco L. Méndez dijo...

Yo que soy tico me hizo mucha gracia con esta película en la que la mayoría de locaciones urbanas fueron filmadas en Costa Rica en los primeros minutos de cinta.

Para los que vivimos a este lado del charco y en especial yo, divago en que la situación caótica película es como una especie de analogía a la incontrolable guerra del narcotráfico que hay en México; la cual no respeta fronteras. No se sí fue la intención del autor, aunque más o menos calza así.

dvd dijo...

Me quedo con esa descripción, desde luego. Ya digo, es cualquier cosa menos una peli de extraterrestres... de ciencia ficción, vamos...
Un saludo, Marco...

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!