sábado, 9 de mayo de 2026

La casa perdida


 

THE ETERNAL DAUGHTER, último largometraje hasta el momento de Joanna Hogg, es el más flojo en una trayectoria simplemente impecable. Un cambio de paradigma que quizá no hacía falta a esta extraordinariamente pulcra constructora de retazos vitales, repudiando la grandilocuencia desde su capacidad de atenta observadora emocional. La pirueta queda aquí descompensada, primero por el enigma de emplear a la misma actriz, Tilda Swinton (creo que lo único rescatable), para dar vida a la protagonista, una escritora de mediana edad, y su madre. Ambas llegan a un lujoso hotel en mitad de una noche neblinosa (rasgo atmosférico reiterado durante todo el film), que luego descubriremos que era la antigua mansión familiar, donde los fantasmas y recuerdos, si es que no son lo mismo, se agolpan en un silogismo que a la cineasta británica no le funciona como invocación sentimental, ni como exorcismo vital. O mejor dicho, que su prosa, descarnada y punzante, existe mejor en un presente que puede ser evocador, pero no añorante. Una mezcla desconcertante de REBECA, LOS OTROS y GRITOS Y SUSURROS, ahí es nada.
Saludos.

No hay comentarios:

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!