Que Sam Raimi nunca ha sido un cineasta de la sutileza, lo sabíamos. Sabíamos a lo que veníamos con SEND HELP, una de esas comedias negras como la sangre de hígado que tan bien se le dan, sobre todo cuando zarandea el buenismo de Hollywood, abrazando preceptos más cercanos al cine europeo de género, e incluso el asiático. Es lo mejor que tiene este film, desafortunadamente descompensado (la podéis ver en Disney+... ejem...), pero con algunos puntos fuertes, que no permiten que sus dos horas se hagan aburridas. A ello contribuye una pareja protagonista bien compenetrada, compuesta por un sorprendente Dylan O'Brien, que da perfecta réplica a una Rachel McAdams, verdadero plato fuerte, en cuyo intimidante registro se pueden rastrear más cosas de las que el prototípico guion plantea. Porque este guion no es de Raimi, y se nota, pero lo que sí es suyo es esa deformación de lo apriorístico, tan reconocible en unos personajes que parecen estar constantemente cruzando líneas sin retorno. Tampoco quiero desvelar mucho de su trama, porque tiene más sentido si se encadenan sus partes, que son varias. No es lo mejor de su director, estamos de acuerdo, pero es un entretenimento que queda sin esfuerzo por encima de la mayoría.
Saludos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario