Nos dejó Nathalie Baye, actriz inmensa, también discreta. La antítesis de Bardot, a la que recoge el legado con todo merecimiento ¿Por dónde empezar? Por el cine, sin más. Por LA NUIT AMÉRICAINE, donde Truffaut diseccionaba el cine, el oficio de hacer películas, filmaba el filmar, el actuar, el dirigir, hacer el guion, buscar la financiación, lidiar con las neuras, los egos, las inseguridades. El cine visto desde atrás, donde la magia se ha conjurado previamente, en un asombroso trabajo de montaje a cargo de Martine Barraque, sobre todo en los encadenados bajo la soberbia música de Delerue, que aún hoy te dejan con la boca abierta. Es una película mágica, cuando en realidad se está encargando de enseñar el truco, y eso es lo que la hace única en su especie. En mi opinión, el mejor ejemplo de eso tan difícil de hacer bien que es el "cine dentro del cine". Y Baye está magnífica como la script que es el brazo alargado del propio Truffaut, interpretándose ¿a sí mismo?, pero el reparto, fabuloso, incluía a Jacqueline Bisset, Jean-Pierre Léaud o una increíble Valentina Cortese. Una delicia para ver, rebobinar, volver a ver, perderse dentro de sus imágenes y pedir que el cine no se acabe nunca...
Obra maestra absoluta.
Saludos

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