viernes, 22 de mayo de 2026

Se acabó el honor



Me viene bien hablar un poco de THE KILLER ELITE, uno de los films menos conocidos de Sam Peckinpah, para ilustrar el desapego que me han producido las elecciones en mi tierra. Si pudiera, pediría la excedencia territorial, porque ver a los obreros no ya votando, sino directamente defendiendo a los señoritos que les esquilman lo suyo, y si no saben qué es lo suyo abran un libro, que buena falta hace. No suelo hablar de política tan directamente, pero luego se quejan de todo, y empiezas a entender por qué algunos se hacen asesinos a sueldo. Eso es lo que pasa aquí, en Andalucía y en la peli, donde Robert Duvall se enemista con James Caan por el vil metal, y por pegarle dos tiros, claro. Cierto que Duvall aquí sale sólo al principio y al final, mientras Caan es el protagonista de un metraje excesivamente sincopado, casi experimental, empleando 40 minutos en la rehabilitación del traicionado, para dar paso a un oscuro magnate japonés (o chino, no queda claro), que llega rodeado de ninjas (lo juro), al que Caan debe proteger, aunque Duvall es contratado por el mismo tipo para matarlo... Yo creo que le falla el montaje de Monte Hellman, tendente al caos controlado, que acaba por ser confuso y repetitivo, aunque Peckinpah se las arregla para entregar algunas escenas magníficas, probablemente un par de décadas de adelanto.
En fin. Menos quejas y más compromiso...
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!