lunes, 13 de febrero de 2017

La felicidad no dura



Emmanuelle Riva se puso a las órdenes de Philippe Garrel en 1983, para filmar LIBERTÉ, LA NUIT, un sentido díptico acerca de las cicatrices de la Guerra de Argelia, con un fantasmagórico Maurice Garrel, cuyo personaje es básicamente un muerto en vida, y la fascinante Christine Boisson, que protagoniza la segunda parte del film. Concebida en dos partes complementadas, comienza con los esfuerzos de Jean (Garrel) por abandonar el FLN y comenzar una nueva vida, al mismo tiempo que inicia la separación de su mujer, Mouche (Riva). Sin embargo, un trágico suceso volteará por completo la situación, y Jean decide huir de todo a un lugar apartado en la costa; es aquí donde conoce a una joven, que se enamora de él, aunque sabe que su destino está ya marcado. Garrel lo filma todo con su habitual estilo imperfecto, con una nitidez sucia, a contraestilo, e impregna esta triste historia de un romanticismo doliente, obteniendo algunas imágenes eternas, pero que contrastan con el carácter efímero que traspasa todo el metraje, desde el trabajo como costurera de Mouche hasta los paseos por la playa de Jean, todo responde a un único deseo: filmar la dicha de un hombre que es consciente de su extinción.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!