miércoles, 22 de febrero de 2017

De follar ni hablamos...



Ustedes perdonen el encabezado, pero es que el chiste es muy bueno... Ahora viene lo de que me sorprendo viendo KIKI, EL AMOR SE HACE, de Paco León. Porque la película está muy bien, y no sólo eso, sino que me parece necesaria teniendo en cuenta la repugnante vuelta al subdesarrollismo que la comedia de este país lleva emprendiendo desde hace demasiados años. Y no es fácil lo que se propone el actor y director sevillano (aquí compagina acertadamente ambas facetas), pues el material de partida es carne de amarillismo vacuo y chufla tapada con abundancia de carne femenina. Nada de eso, KIKI es un honesto y emocionante alegato a la gente que no va de nada, sino que va tanteando por la vida a la búsqueda de algo que merezca la pena. El sexo, omnipresente, si no se trata con cuidado, se banaliza en cuestión de segundos y se hace pornografía, pero aún más importante es la impagable inyección de humor que León introduce en cada situación, conscientemente equidistantes para conformar una genuina construcción de historias cruzadas hasta su festivo final, que dejará al personal con una sonrisa de complicidad en los labios, que bien le hace falta a esta sociedad amargada y amargante. Una sociedad, por ejemplo, que no ha asimilado correctamente al propio Paco León, que no tiene nada que ver con "Luismas", y sí con un cineasta que tras una supuesta amabilidad formal esconde un poderoso discurso crítico que incluye, por ejemplo, a la Academia que tan "amablemente" ha relegado hasta la intrascendencia a la propuesta más fresca y original de todas.
Por cierto, la escena del club de intercambio merece estar desde ya en lo más alto de nuestro imaginario cinéfilo...
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!