sábado, 18 de febrero de 2017

Día de perros



A Daniel Calparsoro le han dado a base de bien tras el estreno de CIEN AÑOS DE PERDÓN, su último film y con el que obtenía un par de nominaciones en los Goya. Pero el director vasco no engaña a nadie desde que conmocionó la escena española con su ópera prima, SALTO AL VACÍO, hace ya más de dos décadas. Es curioso, porque a pesar de que he visto casi todas sus películas nunca había aparecido por aquí hasta ahora, y me parece significativo, porque pareciera que Calparsoro va un poco a su aire pero operando muy dentro de la industria, encontrando financiación para sus proyectos más personales en sus trabajos para televisión o en coproducciones, como es este caso. No se engañen, CIEN AÑOS DE PERDÓN es lo que es, una película infecciosa, entretenida, un poco naif, con muchísima brocha gorda y unos actores más que solventes, sobre todo los pertenecientes a la facción argentina, que le dan frescura y empaque al montante. Unos atracadores, un megabanco en Valencia, un día diluviano, una directora con la carrera acabada, un montón de rehenes, dos negociadores muy diferentes, unos políticos que se parecen una barbaridad a los de un partido que empieza por P y termina por P. Y una caja. Una caja que vale infinitamente más que todo el dinero que se pueda sacar del atraco, y que desestabiliza a todo el mundo, porque quizá todo el mundo está pringado al contacto con esa caja. Es, ya digo, ideal para los que pretendan cambiar el mundo indignándose por Facebook y no tengan muchas ganas de pensar por qué ocurren las cosas realmente; un entretenimiento vertiginoso, correcto, y que no sería justo comparar con propuestas similares y evidentemente superiores.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!