lunes, 9 de mayo de 2016

Cómo empezar... cómo empezar...



... Ah, ya.
Es la segunda vez que me la cuelan con una película protagonizada por Jason Statham, un tipo al que profeso una inexplicable aversión (excepto por el tema capilar) y cuyo valor como intérprete estoy aún pendiente de que algún gurú farlopero me explique profusamente mientras sorbe de su bebida energética de 500ml.
Anyway. La razón por la que me puse manos a la obra con REDEMPTION (que también se llama, cosa extraña, HUMMINGBIRD) es que se trataba de la primera película dirigida por el magnífico guionista Steven Knight, que me maravilló en su momento con LOCKE. Sin embargo, y apenas impulsada por dos o tres detallitos que carecen de importancia, esta película es poco más que un cúmulo de lugares comunes, con un personaje central plano planísimo y con una trama que no diría que sea confusa, sino directamente inverosímil. O alguien me rebatirá diciendo que el colmo de la coherencia es que un tipo que se dedicaba a matar talibanes esté alcoholizado y viviendo entre cartones, y seguidamente se rehabilite por completo, se ponga en forma y empiece a ganar pasta como matón de un mafioso chino mientras habita como okupa la lujosa casa de un fotógrafo gay, haciéndose pasar por su novio mientras está en Nueva York... No sé... ¿y si incluimos en el montante a una monja que reparte comida a los indigentes y gusta de los vestidos rojos?... Así las cosas, lo menos extraño es que en pleno delirium tremens a este señor le dé por ver colibrís por todas partes.
Pero siendo serios, y teniendo en cuenta que esta película la podría haber protagonizado Chuck Norris hace treinta años, parece un chiste que el guion corra a cargo del creador, sin ir más lejos, de PEAKY BLINDERS... Muy raro todo, pero no la vean que no se pierden nada.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!