Ahora que se acerca el verano, aunque por temperaturas digamos que ya está aquí, habría que darse un chapuzón... aunque sea en un mar infestado de tiburones. No moriré yo de eso, lo cual no me ha impedido ponerme a ver (con mucho trabajito) DANGEROUS ANIMALS, una de esas películas con cero pretensiones, que de vez en cuando aparecen por la cartelera, convirtiéndose en entretenimientos eficaces aunque poco memorables. Su premisa es sencillísima, sin comerse mucho la cabeza aun enseñando sus cartas desde la primera escena, mostrando a un tipo que se gana la vida dando tours privados en alta mar, donde los turistas pueden observar a los tiburones desde una jaula... con la particularidad de que los usa como cebo, que posteriormente filma en un desvencijado equipo de VHS. No hay mucho más, excepto la lucha por la supervivencia de una joven surfista, que deberá apañárselas para no ser la próxima víctima. La gracia está en que el verdadero monstruo es el humano, que además usa a los escualos, que en esta ocasión ni siquiera son los que dan miedo, aunque las escenas de máxima tensión les tienen como protagonistas. Una serie B entretenida, que se ahorra muchos tics del género, no abusa del humor y tiene unos efectos más que creíbles. Para un día de calor, ideal.
Saludos.

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