domingo, 7 de junio de 2026

Rincón del freak #698: La rebelión de los mojados


 
Están apareciendo por el catálogo de Filmin producciones que uno no esperaría encontrar por allí, películas de nulo prestigio, que en su momento obtendrían muy limitados pases en aquellos cines de medianoche, donde alguna que otra joyita escondida era susceptible de deslizarse entre la carcunda. No es el caso de ENTER THE DEVIL, infinitesimal film de explotación muy típico para su época (1972), que exponía un planteamiento muy interesante con resultados terroríficos, por malos. Sin embargo, me vi atraído por un par de conceptos de los que a lo mejor sólo me interesan a mí. Por un lado, el carácter doblemente explotador, tanto de un infrawestern de frontera, muy localizado en Texas y muy enfocado en contar las bondades del catetismo de quienes estaban en el 72, sólo que con un 18 delante. La excusa terrorífica, aunque ocupa una extensión casi anecdótica, queda representada por una jodidamente extraña fraternidad de monjes encapuchados, que portan sendas cruces por el desierto texano, para guarecerse en cavernas ignotas por la noche, donde han de perpetrar sangrientos rituales, lo que encadena con la segunda explotación, un satanic panic que por entonces parecía una epidemia cinematográfica. La película es mediocre, cómo no, pero no tan miserable como para que no nos demos cuenta de que de su locuela premisa argumental beben, al menos, un par de títulos recientes a los que ustedes saben que venero, como son LA CASA DEL DIABLO, de Ti West, y BONE TOMAHAWK, de S. Craig Zahler. Tampoco nos flipemos, porque las concordancias son de refilón. Lo que me dejó loco es esa ausencia de corrección política, capaz de colocar como héroes a unos furtivos machistas y borrachuzos, mientras los villanos eran los pobres "espaldas mojadas", explotados ellos y violadas ellas, aunque por lo visto un poco más satánicos que los susodichos cowboys del siglo XX.
Saludos.

No hay comentarios:

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!