sábado, 13 de junio de 2026

Aquelarre para el fin de una era


 

Hoy nos hacemos un 2x1, por lo del calor y las vacaciones. Y es que BALEARIC nos cuenta por partida doble, al haber competido en Sitges y en los Goya, donde su Ion de Sosa optó a la mejor dirección novel. Lo mejor que se puede decir de ella es que tiene intención, aunque se queda corta en todos sus planteamientos, interesantes pero no tan audaces como podría parecer. Con un ojo en el Buñuel de EL ÁNGEL EXTERMINADOR, otro en LA CIÉNAGA de Lucrecia Martel y, no podía faltar, algunos guiños al Lynch que más les guste, el planteamiento, en clave de sátira surreal, se queda a mitad de camino de casi todo, básicamente por su exasperante inconcreción. El film se abre con cuatro centennials que inician las vacaciones con una caminata a la playa, mientras se cuentan gilipolleces ininteligibles, se hacen selfies y deciden meterse en una lujosa casa de campo, aparentemente abandonada, donde se dan un chapuzón justo antes de que les ataquen tres perracos negros. Fin de eso. Luego nos vamos a otro palacete de la serranía balear, donde un grupo de gente ya entrada en sus años se ha reunido para celebrar la noche de San Juan, lo que incluye ponerse ciegos, contar el tiempo que le queda al patriarca para espicharla y quedarse con su patrimonio o hacer esculturas de hielo, mientras un tremendo incendio se les echa encima, sin que ello les debiese arruinar una paellita a la leña. Y, a ver, son 75 minutos que saben a corto estirado, con algunas ideas interesantes pero poco punch narrativo, más allá del insistente zambombazo onírico, del que se desprende una crítica a la insalvable brecha generacional de quienes no pueden acceder a lo que otros jamás soltarán, envolviéndolo en secretismo y artificios, como si de oscuros nigromantes se tratara, cuando no son más que pergaminos enjoyados a los que se les empiezan a subir las hormigas por las piernas.
Exige mucho y ofrece poco. Ustedes mismos.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!