jueves, 4 de junio de 2026

Vivir en barriadas deprimentes


 

El cine norteamericano, sus directores, guionistas y productores, tienen un severo, acusado, enquistado problema con "mostrar" según qué ámbitos. Por sortilegio, gente que lo pasa mal económicamente habita casas con las que algunos sospechamos que jamás poseeremos ¿Pudor? ¿Inconsciencia? Quizá el marchamo de que (de allí viene) la pantalla ha de limpiar, fijar y dar esplendor; luego vendrán las historias. Es así incluso enmascarándolo con géneros en los que, fíjate, los protagonistas prescinden del domicilio, para convertirse en entes errantes, parias incansables de un AWoL que no puede permitirse el descanso, pese a ser cuna, reino y garante del sedentarismo. Todo esto para hablar de REDUX REDUX, vista en Sitges, de la que no comprendo las buenas críticas, dado lo poco que ofrece su esquemático y limitado guion. Una señora viaja a través de los multiversos, porque quiere matar infinitas veces al tipo que secuestró y acabó con la vida de su hija. Y ya. Yo creo que hubiese sido mejor hacerse una trampa de guion, en lugar de tener que justificar lo de tener una máquina para dicho menester, sin explicar una sola vez por qué esa señora dispone del artilugio. Básicamente porque, como dije antes, no tiene ni siquiera una posesión material que delate tamaña adquisición.
No es horrible, sólo insulsa, aunque demuestra mi teoría de que la serie B ya no es lo que era.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!