sábado, 13 de marzo de 2021

La mirada del cuervo


 

Uno no sabe si alegrarse de la milagrosa aparición de THE RIVER, de 1929, o llorar amargamente por la media hora que jamás se pudo recuperar, nada menos que el inicio, el final y algunas escenas más. Y es que THE RIVER es (o mejor dicho, podría ser) una gran película, tremebunda película, pero se queda en 54 minutos arrebatadores, y un esfuerzo ímprobo de la Filmoteca Suiza por "restaurarla" a base de planos fijos, todos provenientes del archivo personal de Frank Borzage. Rompiendo por completo con el tándem Farrell/Gaynor, esta vez el protagonismo femenino recae sobre la maravillosa Mary Duncan, actriz de corta carrera y larguísima vida, que encarnaba a la perfección cierto ideal de femme fatale, aunque este término sería reduccionista. No hay más que ver las escenas en las que el pobre Farrell, que da vida a un joven ingenuo, se ve literalmente seducido (y me quedo corto) por Duncan... (recuerden que estamos en 1929). Ella languidece en una cabaña junto a la presa recién construida en la que trabaja él, y no parece casual que pierda varias veces el tren de regreso a casa, pues aunque le confiesa aborrecer a los hombres, lo cierto es que queda encandilada ante esta especie de "boy-toy". Otro de los aciertos del film lo constituye la figura del cuervo, la extraña mascota que acompaña a la mujer, pero que en realidad simboliza la sombra permanente de su antiguo amante, un peligroso criminal del que desconoce la fecha en que saldrá de la cárcel. Así, un poco a trancas y barrancas, asombra la homogeneidad del relato (también de Tupper), al tiempo que confirma lo contemporáneo del cine de Borzage, filmando algunas escenas de modernidad indudable.
Más que una curiosidad, un título muy a reivindicar.
Saludos.

2 comentarios:

David dijo...

Esta tengo que verla todavía.

dvd dijo...

Buf, es una lástima todo el metraje perdido, porque la presencia de Mary Duncan le da un puntito de perversidad que, por ejemplo, Janet Gaynor no tenía. Con los fotogramas fijos se entiende bastante bien, mejor, me parece, que lo que pude ver de LA REINA KELLY.
Un saludo.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!