domingo, 13 de mayo de 2018

Rincón del freak #312: No se puede homenajear a un homenaje



El primero que sería incapaz de negar que llegó a ser lo que que gracias a EL JOVENCITO FRANKENSTEIN, es el propio Gene Wilder, que, en un exceso de gratitud hacia su mentor y amigo Mel Brooks perpetró una nadería titulada HAUNTED HONEYMOON. Una nadería, sin embargo, repleta de grandes profesionales, que le daban un aspecto reluciente y bien parecido a lo que apenas pasaba de un pastiche hiperbolizado, y peor aún, el homenaje a aquel otro (inteligente) homenaje al cine de terror de la Universal. Brooks lo pasaba todo por su propio e inamovible filtro de Broadway, y Wilder entendía sus pensamientos como nadie, pero otra cosa es dirigir tú mismo y tener que otorgar a las imágenes que ruedas de entidad propia. Aquí, Wilder se dedica a engarzar un sketch tras otro, algunos casan bien y otros no, lo que deja la sensación de asistir a una intrascendente broma entre amigos, una película que el tiempo no ha tratado bien y que inició el declive de su autor. Y aunque su previsible mezcla de terror clásico y comedia (también clasicota) puede resultar entretenida a paladares poco exigentes, se queda en una nota a pie de página, anecdótica y apenas recordada por cinéfilos completistas.
Saludos.

No hay comentarios:

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!