martes, 17 de abril de 2012

Colapsos


Lo primero y más importante que debo decir sobre TAKE SHELTER es que a alguien se le debió olvidar para los oscar, cosa que no ocurrió en Cannes, ni en Gijón, ni en Sundance, ni en New York... etc... Bien, después de constatar que la gente que decide a quién glorificar y a quién no en esto del cine es básicamente gilipollas, hablemos de un peliculón como la copa de un pino Brummit. No hay nada en TAKE SHELTER que no haya sido contado antes, no busquen aquí el "Nuevo Santo Grial" ni las tres revelaciones, porque lo que Jeff Nichols (y ya le tengo muy vigilado desde cerca) propone es poner en manos del espectador la difícil decisión de hacer (o no) dos juicios paralelos; uno es desolador, el otro simplemente terrible. Curtis es un obrero de la construcción que empieza a tener unos extraños sueños en los que una terrorífica tormenta, con un agua "como aceite para motores", amenaza con destruirlo todo, y lo peor es que nadie parece darse cuenta, excepto él; así que una idea, fija y poderosa, se le agarrará hasta llevarla a cabo: construir un refugio donde poner a salvo a su familia. Lejos de mostrarse pretenciosa o exhaustivamente grandilocuente, Nichols muestra sin temor a un hombre acosado por unos fantasmas que nunca sabremos si tienen una base o no; Curtis va soñando poco a poco cómo todo lo que le es cercano (familia, amigos...) supone una amenaza, que ya no puede confiar en nadie, pero también la trama gana enteros cuando, sin hacer trampas, expone la enfermedad mental de la madre de Curtis, a la que éste visita casi como en un acto de exorcismo imposible. Por el otro lado está la tormenta ¿qué debemos entender exactamente, si es que el sentido figurado es imprescindible (o así lo parece), con esa climatología devastadora y ante la que uno no puede hacer más que esconderse? Hay dos momentos clave en este intensísimo film y que suponen sus dos grandes sustentos que lo alejan de innecesarios enigmas esotérico-psicológicos; uno es el préstamo suicida que Curtis pide al banco para la construcción del refugio a espaldas de su mujer, que cada vez entiende menos sus actos, y justo cuando su pequeña hija ha sido aceptada para ser operada de su sordera, lo que además va encadenado, sin solución de continuidad, con el despido totalmente justificado de Curtis. El otro es una intensa escena que muestra a Michael Shannon como el pedazo de actor que es y que personalmente me reveló lo mucho que TAKE SHELTER le debe, nada menos, a ORDET; Curtis blande desesperado su puño mientras grita "¡No estáis preparados para esta tormenta!". Y si dejamos de lado su desconcertante final (puede que su momento menos álgido), lo cierto es que a este improvisado profeta le asiste esa razón incontrovertible y un poco infantil, la misma por la que ahora nos lamentamos en todo el mundo... ¡Ay, si lo hubiéramos sabido antes! ¿No es cierto?... No sé si he usado mucho la palabra "magistral" en este blog, pero hoy lo haré.
Saludos previsores.

3 comentarios:

Mr. Lombreeze dijo...

Muy buena, pero no la encuentro deudora de Ordet

Kinski dijo...

Muy buena película. Te recomiendo Shotgun Stories, la colaboración anterior del tándem Nichols/Shannon, que a mi me gusta todavía más que Take Shelter.

Saludos.

dvd dijo...

Hombre, es que a usted no le gusta ORDET, pero el momento en el que Shannon monta en cólera es total; ahí se inviste de una especie de preclara divinidad, desesperado por la pasividad de "los que no son capaces de ver".
SHOTGUN STORIES la tengo pendiente, pero espero lo mejor de ella, por supuesto...
Y debo decirlo: TAKE SHELTER es una de las cinco películas del año... Ahí lo dejo...

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!