domingo, 20 de noviembre de 2011

Rincón del freak #46: Imaginación contra la crisis en días de abnegada obstinación electoral



Jodorowsky emigra a México para codearse con la vanguardia sesentayochista que todo lo podía (todo lo pudo) entonces; Fernando Arrabal le presta un texto suyo y decide ponerlo en imágenes; la cosa termina como el film que hoy conocemos como FANDO Y LIS. Barro, pintura negra, taparrabos, caras raras, saltos por doquier, efectos de sonido (tape mix), extras hasta debajo de las piedras (literalmente) y ese honorable gusto por que no se entienda nada de nada, que es la única forma de asegurarte que después te llamarán para tener que explicarlo. No es que sea mala, es lo que es: una película de Alejandro Jodorowsky. Y sobre el chileno mantengo una teoría que da para múltiples interpretaciones y debates; porque el séptimo arte habría ganado muchísimo si no se hubiese emperrado en dirigir sus propias películas y se hubiese limitado a crear desde la sombra; los mundos que crea Jodorowsky no existían antes, aunque sólo sean reinvenciones más o menos ingeniosas de paraísos artificiales dentro y fuera de la Historia de la humanidad. FANDO Y LIS necesita tirarse de cabeza por un barranco y prenderse fuego sólo para explicar la eterna pamema chico/chica. No es la sorna buñueliana, ni el bisturí godardiano o el vaciado bressoniano, es la incapacidad de susurrar, la necesidad agónica del gesto por el gesto, bonito y simpático ahora que estamos tan alejados de aquella cifra mítica, pero como cine, FANDO Y LIS ha envejecido tanto como los sistemas tetramétricos de su director. Véanla sólo si tienen mucha curiosidad o tienen que aguantar al pelma cultureta de turno que no para de calentarles la oreja con las bondades de este experimento.
Saludos en carretilla.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!