miércoles, 2 de noviembre de 2011

Mitos escondidos



Autor de una corta, dispar y dispersa filmografía, el barcelonés Agustí Vila, que sorprendió este mismo año con la muy interesante LA MOSQUITERA, se adentró de manera subjetiva en las procelosas aguas del documental hace algunos años para descubrirnos la imposible figura de un español que se fue a Hollywood y vivió el sueño americano de forma transversal. 3055 JEAN LEON es la historia de Ceferino Carrión, paradigma del self made man que tanto y tan bien se valora en Yanquilandia. Y cuenta cómo se marchó de su Santander natal en un barco rumbo al país de las oportunidades; pero sobre todo cuenta cómo sólo las obsesiones (la miseria también ayuda un poquito) son capaces de determinar el destino de un hombre y cambiarlo para siempre. Ceferino Carrión llegó a Los Angeles y trabajó en mil cosas, supo relacionarse, usar su extraordinario don de gentes y, finalmente, abrir su propio restaurante en Beverly Hills, "La Scala", que fue punto de encuentro de las estrellas de Hollywood en sus años de desparrame. Ahora viene el problema...
El problema es cómo confluir el torrente de información (fundamentalmente proveniente de diversas celebrities que le conocieron) en pos de un objetivo que sea al mismo tiempo didáctico, entretenido y arriesgado, y no caer en ningún tipo de complacencia o hagiografía. Difícil, porque aunque intuimos que "algo oscuro debe haber" tras tanto elogio y bombo y platillo, lo cierto es que Vila se encoge en el momento más interesante, cuando sus antiguos empleados parecen querer desvelar qué se escondía tras el mito, revelar al hombre. Así que 3055 JEAN LEON se ve sin grandes sobresaltos, sirve (eso sí) para indagar en una personalidad no muy conocida, pero deja una especie de regusto agridulce y demuestra sobre todo lo terriblemente difícil que es manejar los tiempos en un género, el documental, que necesita desnudez y pudor a partes iguales. Buen intento de dignificarlo en un país de nula tradición documentalista; puede que sea el comienzo de lo que venimos intuyendo poco a poco.
Saludos a la carta.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!