miércoles, 23 de noviembre de 2011

Más que una bandera #2



En TROIS COULEURS: BLANC, Kieslowski reinventa la comedia y voltea todo lo que podríamos haber preconcebido tras el "capítulo azul". Puede que lo único que se mantenga intacto en este corrosivo y mordaz film sea el metafórico juego al que se prestan las evocadoras imágenes del director polaco, esta vez incidiendo en la particular idiosincrasia de su propio país, reflejada perfectamente en el pasmado rostro de Karol, el desdichado peluquero que de golpe y porrazo se encuentra en la miseria, abandonado por su mujer francesa y en un país del que lo desconoce todo y donde no logra encajar de ninguna manera. De nuevo la catarsis, la ruptura radical con todo lo que sostenía una vida y una forma de entenderla. Y de nuevo Europa (con qué actualidad resurgen estos tres títulos en estos tiempos tan inciertos), pero no una Europa ansiosa por comprenderse a sí misma, sino la Europa rencorosa, y con motivos. Karol, el summum de la desgracia, una especie de alfeñique de escasa personalidad, sólo es capaz de olvidarse del incomprensible amor hacia su ex-esposa urdiendo un maquiavélico plan desde su Polonia natal, plan que no desvelaré pero que es más que una venganza, es una autoafirmación negando al otro. BLANC... es el la que considero menor de las tres de esta excepcional serie de films, pero en modo alguno una película fallida, simplemente una extravagancia tanto en fondo como en forma, que sólo logro entender como una especie de ajuste de cuentas de la Europa del Este hacia la soberbia "vieja Europa occidental". El principal problema que le veo es compatibilizar la chispeante historia de amor/odio con los motivos territoriales, aparte de que el tándem Zamachowski/Delpy no termina de funcionar, puede que Kieslowski los mantiene tanto tiempo separados que luego nos cuesta regodearnos en la venganza con la que culmina esta curiosa comedia negra, única en su especie y más fácil de ver que sus adláteres. Y mañana más... y mejor.
Saludos blancos.

3 comentarios:

Cinemagnific dijo...

A mi la más floja (la peor directamente) de la trilogía me lo parece Azul, película que no me gusta nada por su "tufo burgués". Me explico: tal vez sea radical, pero no soporto las historias de gente rica que tiene un problema o una pérdida (por horrible que sea, y la de Azul lo es, eso desde luego) y se dedica a la vida contemplativa para solucionarlo. Independientemente de la pérdida, creo que la cuestión económica es esencial: si Binoche hubiese sido un ama de casa pobre o una pobre mileurista, Azul habría sido mil veces más interesante, porque posiblemente el personaje se habría tenido que joder en sus circunstancias y no habría escape que valga a la pérdida. Tal vez soy demasiado radical, pero odio este "tufo burguesito" (por esta razón tampoco me gusta el cine de Julio Médem en general, porque para sus personajes no importa el dinero). Los desvaríos de las clases altas, para las clases altas... Y Azul para mi es un desvarío de clase alta. A lo mejor soy muy duro, pero es mi opinión.

Blanco y Rojo en cambio me encantan.

dvd dijo...

Sin problema, las opiniones están para ser expresadas. Yo también lo he pensado, por supuesto, pero AZUL desprende una magia que BLANCO no tiene; el problema que yo veo es que no logro encajarla en la trilogía, pero como película independiente es estupenda. Un saludo y gracias por comentar.

Mr. Lombreeze dijo...

Blanco es mi favorita de las tres. Debo ser el único admirador de Kieslowski que opina así. Pero es que Blanco es un cuento arrebatador con un final maravilloso y tiene algo que no tienen las otras dos, también estupendas, entregas: humor. Blanco es la comedia, Azul la tragedia y Rojo el romance.
El Trintignant de Rojo es como un dios ateo para ateos. Es que la ausencia de amor es muy mala.
Una trilogía imprescindible con unas bandas sonoras realmente buenas.

Pero ojo, son tres películas para adultos, pero para adultos de verdad.

En lo de Azul, estoy con Cinemagnific.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!