miércoles, 29 de diciembre de 2010

Tira los dados



Una película puede ser alocada y salir bien; nada tiene que ver una cosa con la otra. Por otra parte, hay películas que, más que alocadas, son dislocadas, por lo que un poco de senso no les vendría nada mal; lo malo es saber parar a tiempo, "echar el freno", disponer del ritmo y el tempo adecuadamente, que es lo mínimo que se le pide a un director. Esto es lo que veo en SOUL KITCHEN, el último film del que considero que es el director europeo más sobrevalorado (por encima de von Trier, sí), Fatih Akin. SOUL KITCHEN cuenta la enésima historia "artesanos vs. capitalistas", esta vez con la excusa de un tipo algo desastroso que posee un restaurante, digamos peculiar; su estilo, mezclar sabores del mundo con actuaciones en directo y un ambiente decididamente abierto y familiar. Como está claro, el éxito de la propuesta será olida por unos sabuesos capitalistas, que intentarán comprarle el local a toda costa. En medio de esto, los típicos personajes que el director se empeña en colarnos como atípicos; una cascada de situaciones que hemos visto ya demasiadas veces, con gente que se enamora casi por sortilegio y sin que medien relaciones humanas; un optimismo casi impuesto y que se salta las leyes de la lógica... Sí, claro que puede sonar a cualquier título mítico de la screwball comedy de la época dorada, pero no se lleven a engaño, SOUL KITCHEN es un film sin ritmo (cuando alardea de todo lo contrario) y sin nada importante que contar, así que puede que sólo logre contentar a los incondicionales del director de origen turco, un tipo al que se puede aplicar la misma máxima que, por ejemplo, Emir Kusturica. Esto es: si dejas atrás tus prejuicios y sólo quieres pasar hora y media de evasión sin muchos remilgos al trazo grueso, entonces ésta es tu película; el resto, absténgase ante el peligro de insatisfacción crónica.
Saludos suculentos.

2 comentarios:

Mr. Lombreeze dijo...

Procedo a su borrado de mi hard disk. Es que soy muy influenciable.

dvd dijo...

Hombre, tampoco es eso. Tiene sus cositas... entretenidilla sin más... Ah, chulísimo el avatar nuevo de usted ¿eh?...

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!