jueves, 30 de diciembre de 2010

47 años avisando



47 años son una pila de años como para no darnos por enterados; efectivamente, no nos hemos dado por enterados; sí, somos así de estúpidos, una raza de estúpidos engreídos y sabelotodos que se la sigue pelando el prójimo si el prójimo nos ha tocado las pelotas ¿A alguien se le escapa el burdo intento, este mismo año, por imitar el apocalíptico e intrincado discurso de Kubrick en aquella tontería llamada IN THE LOOP? Esto no hace más que reafirmar lo que todos veníamos diciendo: DR. STRANGELOVE, OR HOW I LEARNED TO STOP WORRYING AND LOVE THE BOMB no es una película antibélica, sino un compendio-tratado acerca de las infinitas posibilidades de la estupidez humana.
Hablamos de un espacio ignoto pero que el cine se ha encargado de poner ante nuestras narices varias veces, esas altas e inaccesibles esferas en las que verdaderamente "se corta el bacalao". Entonces era la guerra fría y el pánico nuclear, hoy puede ser el infame conflicto por el control del petróleo; siempre ha existido una buena razón para volarnos el culo a nosotros mismos, y si no nos la inventamos, claro. DR. STRANGELOVE cuenta, además, con la ventaja de estar realizada por un genio, un maestro de la inventiva audiovisual capaz de la burla exonerada de solemnidad y una trascendencia incontestable casi sin solución de continuidad. Ésta es la delirante historia de un general de esos que son importantes y mandan, que pierde la cabeza y ordena un ataque nuclear contra la entonces U.R.S.S.; el imprevisible encadenamiento de eventos que se producirá a partir de aquí sirve a Kubrick para orquestar su guiñol humano y mostrar un freak show donde hay militares enloquecidos y sedientos de sangre, políticos asustados ante las consecuencias de sus propios actos y hasta un mad doctor impecablemente recreado por un excelente Peter Sellers, el extravagante y no menos inquietante Dr. Extrañoamor del título, que ha pasado a la historia por méritos propios. Nos encontramos ante uno de esos poquísimos films capaces de trastornar su propia época accediendo a cierto discurso serio mediante la transgresión de los cánones establecidos; lo que aquí fue conocido como "esperpento" y que Stanley Kubrick nos regaló hace ya 47 largos años. Recuperarla estas navidades es un acierto además de un placer.
Saludos "fríos".

4 comentarios:

elprimerhombre dijo...

Pues tiene usted razón, me han entrado ganas de recuperarla ahora mismo.

Un saludo y feliz año!!

RFP dijo...

Es de las películas que más me gustan de Kubrick, con mucho. Un retrato ejemplar (y desgraciadamente verídico) de lo que teníamos y de lo que se nos venía encima...
Feliz año, amigo.

Luis Cifer dijo...

Muy buen film y muy buena recomendación. gracias.

Kinezoe dijo...

Cine de alto octanaje. No pasa el tiempo por esta película. Grande Kubrick.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!