domingo, 12 de diciembre de 2010

Ser o no ser... u otra cosa



Hace poco me volví a acordar de PROFESSIONE: REPORTER, la aventura existencialista (una más) que Antonioni emprendió hace ahora exactamente treinta y cinco años junto a un Jack Nicholson que empezaba a ser un indiscutible de la interpretación. Me acordé de su críptica estructura, de su misterioso mensaje, de sus escenas imposibles (sobre todo la última) y sus reveladores diálogos, que aparentemente no van a llevarte a ninguna parte pero que van tallando sutilmente la personalidad de ese reportero que no lo es, o que no quiere serlo, o que es incapaz de vivir una sola vida. Si no la han visto, PROFESSIONE: REPORTER habla de un suceso casual y narrado con la mayor naturalidad; un reportero un poco quemado (Nicholson) se encuentra en un mugriento hotel africano para realizar un reportaje sobre dictaduras tercermundistas, allí coincide con un misterioso compatriota con el que entabla una proverbial empatía, hecho que durará poco pues el recién conocido fallecerá súbitamente mientras duerme. El reportero tiene una especie de iluminación y decide, en un arrebato, hacerse pasar por el muerto y, por tanto, fingir su propia muerte; esto le llevará nada menos que a Barcelona, donde conocerá a una joven tan desarraigada como él (Maria Schneider) y a Sevilla, donde encontrará una paz algo fúnebre que parece predestinada incluso para su furibundo ejercicio de suplantación.
Aunque Antonioni mantuvo aquí sus grandes constantes (soledad, muerte, ausencia...), me gusta mucho el tesón por encontrar "la historia", la narración aun en fuga, lo que la dota de algo que en otras cintas del maestro italiano se puede echar de menos y que aquí es parte integrante de una historia mucho más truculenta de lo que pudiese indicar su confuso principio. Y, claro, no se pierdan esa última escena que es un clásico de inventiva visual: cómo mostrarlo todo sin casi mostrar nada... o más o menos.
Saludos de profesión.

1 comentario:

David C. dijo...

Buena cinta. Alucinante final el de la cama que no se ve pero se siente. Es como el final de "La Vida es bella", salvando distancias entre ambas. Feliz Navidad y Próspero 2011.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!