lunes, 1 de febrero de 2021

No me quieras tanto



 Películas sobre familias problemáticas hay muchas. Las relaciones de parentesco dan para un amplio abanico de posibilidades, y las más estimulantes suelen ser las más retorcidas. En este sentido, nos llega RUN, un pequeño film de suspense, erigido sobre una elipsis de 17 años que, a fuerza de ser imprescindible, termina siendo la mayor rémora de una historia siempre al borde del ridículo. Aun así, en su segundo largometraje tras aquel recomendable SEARCHING, Aneesh Chaganty consigue, al menos, un puñado de momentos de alta tensión, gracias a dos interpretaciones estupendas, la de Sarah Paulson, siempre solvente en personalidades limítrofes, y la joven Kiera Allen. El film se abre con el parto de una mujer y una cadena de complicaciones, que dejan al bebé con un cuadro nada halagüeño. Y como decíamos, nada menos que 17 años después, vemos a esta mujer viviendo junto a su hija, cuyas secuelas, además de tener que usar una silla de ruedas, son patologías cardíacas y una diabetes que debe controlarse regularmente. Aquí es necesario detener la narración, puesto que el spoiler asoma desde muy pronto sobre un relato que descubre demasiado pronto sus cartas, sufriendo por ello que sus excepcionalidades vayan hacia una rutina de telefilm, eso sí, con una calidad de realización superior. Es, como dije, suspense de la vieja escuela, con dos interpretaciones potentes, que acaban rescatando unos agujeros de guion demasiado evidentes para una película tan corta. 
No cambiará la historia del cine, pero es medianamente entretenida.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!