sábado, 22 de agosto de 2020

La conveniencia de la arrealidad



THE BABYSITTER, de 2017, es una grata sorpresa en todos los sentidos, una película que pasó muy desapercibida, y que reconozco que de primeras me tiraba un poco para atrás. El currículum de su director, McG, hace desconfiar a cualquiera, y su apariencia de comedia juvenil no ayudaba precisamente. Sin embargo, hay varias cosas que van elevando el nivel, hasta conformar un film sin ninguna pretensión, pero que cumple su objetivo con brillantez. Mezcla actualizada de memorables como SOLO EN CASA o NOCHE DE MIEDO, se  entra en la figura de un adolescente, Cole (un estupendo Judah Lewis), un niño hipermimado y superprotegido, que a sus doce años sigue teniendo una niñera, Bee (un descubrimiento, la australiana Samara Weaving), que parece ser la única persona que lo entiende, y con la que organiza fiestas cuando los padres no están. Sin embargo, algo no cuadra cuando le cuenta a una amiga y vecina cómo cae rendido cada noche, y ella le asegura que, cuando él duerme, la niñera hace lo mismo que todas, traerse a su novio. Sin embargo, lo que Cole descubre es aún más extraño y aterrador...
El film no deja decaer el ritmo en ningún momento, y los acontecimientos se van sucediendo con naturalidad, interponiendo el paso a la madurez del chico con, quizá, esos mundos ocultos que cada niño sueña con alcanzar cuanto antes. Incorrección política, efectos especiales marca de la casa y esa sensación de que hemos visto un film redondeado en sólo 90 minutos. No es que te vaya a cambiar la vida, pero es perfecta para una noche aburrida.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!