miércoles, 25 de enero de 2017

Rivette escribe #21



Es una lástima que los pedantes citen a Balzac, que lo citen sin saber el significado de su prosa. Balzac está completamente fuera de la antigüedad o la modernidad, es un cronista lúcido e independiente, una máquina de guerra, un fabricante de daguerrotipos o un estampado indeleble. Mostrar a Balzac en cine, en lo que tragamos como cine moderno, es imposible, de ahí que arriesgarse a ensayar a Balzac en fondo y forma esté más cerca del suicidio artístico que de otra cosa. Pero Jacques Rivette tenía 79 años cuando decidió adaptar "La duquesa de Langeais" con el elocuente título de NE TOUCHEZ PAS LA HACHE, y luego ha resultado ser su penúltimo largometraje. Tengo pocas cosas que decir acerca de esta película, excepto que se trata de una experiencia reconfortante, que reconcilia a los amantes del arte, de las historias contadas con honestidad y de las travesías que guardan la recompensa al final, sin desvelarla. En mi opinión, la gran obra maestra de Rivette, lo cual es mucho y obliga a descubrir su grandeza de miras en virginidad y devoción absolutas. Me niego a desvelar nada más, excepto invitarles a que disfruten de una de las actuaciones más memorables que el cine ha ofrecido jamás y que las circunstancias han elevado a la categoría de regalo. Las cotas de expresión e intensidad alcanzadas por Guillaume Depardieu nos sorprenderían de no conocer su talento, capaz de hacer estremecer una secuencia en un parpadeo ¡Qué gran, inmenso actor nos perdimos sólo un año después!...
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!