martes, 17 de enero de 2017

¿Es usted actor?



Es la pregunta a la que se ve sometido Gérard Depardieu en un momento que debería haber supuesto un punto de inflexión en el monótono devenir de VALLEY OF LOVE, la película con la que Guillaume Nicloux concursó en el último Festival de Cannes. Pero no, porque apenas estamos ante una potente idea de partida y un desarrollo mosqueante, abstruso y demasiado acelerado; una especie de reverso luminoso de la tenebrosa TWENTY NINE PALMS, de Bruno Dumont, otra mirada francesa fascinada por los paisajes desérticos de la Baja California, aunque no concibo dos trabajos más distanciados, en fondo y forma. La enclenque trama arranca con el encuentro entre Depardieu e Isabelle Huppert, que encarnan a un matrimonio divorciado tiempo atrás, pero que han sido citados en el Valle de la Muerte por su hijo, fallecido varios meses atrás, mediante una misiva que envió a ambos por separado. A Nicloux se le nota un pulso tembloroso, que sorteó admirablemente en su anterior trabajo, EL SECUESTRO DE MICHEL HOUELLEBECQ, escudado quizá en su armazón de falso documental, pero que a la hora de elaborar una ficción pura no se sostiene, ni siquiera con dos colosos de la interpretación, protagonistas absolutos de la función y que pocas veces habrán estado tan mal dirigidos. El final es de traca, y lo podría firmar tranquilamente un Jorge Bucay de la vida, aunque me atrevo a afirmar que hará las delicias de los "leedores" compulsivos de memes arreglavidas en Facebook. No me extraña que el inmenso (nunca mejor dicho) Depardieu conteste enfadado al insidioso norteamericano que le formula la pregunta, no es para menos...
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!