jueves, 5 de enero de 2017

Postulados para la violación de la realidad #13



Abbas Kiarostami conquistó la Palma de Oro en 1997 (compartida con Imamura) con una durísima película acerca de un hombre que quiere suicidarse. Y poco más se puede añadir al argumento de TA'M E GUILASS (EL SABOR DE LAS CEREZAS), un seco y cortante retrato de una personalidad acabada, desesperada, del que ni siquiera llegamos a conocer qué importantes motivos le han llevado a tomar una decisión tan drástica. La cámara de Kiarostami no se separa del rostro implorante de este hombre, mientras conduce en busca de alguien que le ayude a completar su misión, comprobando al día siguiente que finalmente el suicidio ha sido consumado y enterrándole. No existe un discurso moral, ni un pesado adoctrinamiento filosófico en este film, el director iraní parece estar interesado solamente en hacernos llegar la imposibilidad del ser humano para aceptar su finitud, y no sólo la propia, sino que el estupor es inherente a cada persona que el protagonista va recogiendo para explicarle su macabra propuesta. Cada uno tiene sus razones para no hacerlo, y difícilmente alguna coincida, pero Kiarostami recoge esa incomprensión y rechazo con la misma naturalidad que podría filmar un árbol o un camino zigzagueante. Y quizá no sea su película más redonda, y es seguro que hace veinte años había trabajos superiores compitiendo en Cannes, pero el sabor de estas amargas cerezas se queda pegado al paladar mucho tiempo después de su visionado.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!