jueves, 15 de octubre de 2015

Las mareas



Hace unos días, me enteré del fallecimiento del intérprete Carlos Álvarez-Novoa, grandísimo actor de teatro que se afincó por aquí tras el gran éxito que supuso SOLAS, de Benito Zambrano. En mi humilde opinión, un actor desaprovechado por una cinematografía que ha ido progresivamente dando de lado a profesionales de talla incontestable por una gilipollez tan vacua como la edad. Al final, supongo, acabarán por hacer películas en las que todo el mundo sea joven... En fin. Mi homenaje hacia él viene de la mano, cómo no, de una película, y una de las escasas en las que Álvarez-Novoa fue protagonista absoluto. LAS OLAS, del vallisoletano Alberto Morais, de contener algo en verdad valioso es, sin duda, la poderosa presencia del actor asturiano, que prácticamente en solitario es capaz de acarrear el peso de una historia que, de tan mínima, casi no existe. Es verdad, éste es un cine minimalista. y que yo he defendido muchas veces desde estas páginas, pero no es menos cierto que la línea que a veces separa lo contenido de lo vacío es demasiado fina y, peor, holgada. LAS OLAS parece querer huir del propósito único, lo que desemboca en una incertidumbre coloquial continua; porque todo comienza con una pérdida, la de la esposa del protagonista, sigue con una huida hacia delante (o ninguna parte), y tras comprobar que un octogenario puede ser un culo de mal asiento, el film termina mostrando esa búsqueda de la que nadie nos había dicho nada. No, no es una película sobre los fantasmas de la Guerra Civil (aunque aquí sí se vean precisamente dichos espectros), sino más bien sobre la incómoda certeza del paso (y el peso) de los años, y me imagino que es muy difícil ser sutil en este país de "grandes verdades" sin resultar cansino. A Morais le falta aún algo para derrotar nuestra resistencia al verbo único, pero le queda toda una interesantísima carrera por delante. Además, él no se olvida de quien lo merece...
Saludos.

1 comentario:

Blogger dijo...

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!