lunes, 10 de febrero de 2014

Me aburro (Crónica de un aburrimiento)



Es difícil contar algo aburrido y no terminar resultando aburrido. A veces se confunde lo que aparentemente es aburrido con algo simplemente vacío, porque se puede ser un plomo descubriendo algo interesantísimo o, al revés, hipnotizar a la audiencia contando una tontería salomónica. Por ejemplo, ser Hong Sang-soo es complicado, porque el director coreano tiene un don único: contar siempre la misma historia con la convicción de que un artista debe ser fiel a un mismo torrente argumental, ser sumiso ante su propia obra. Pero Hong es un gran director de cine, no puede ser aburrido. Acaso naif, pero no aburrido.
En ALLE ANDEREN, la joven directora Maren Ade bien querría exponer una asfixia emocional, la de una pareja que se aburre de ser tan feliz y que sucumbe progresivamente a un estado de hastío que sólo puede terminar de una manera, que no es otra que una ruptura. Hasta ahí, nada extraño o reprobable, pero desgraciadamente ocurre que la misma embolia emocional llega hasta la fisicidad del film y lo impregna, lo hace caer en su misma trampa y ya no hablamos de un "retrato del aburrimiento", sino que la película en sí es un aburrimiento. Brevemente resumida, nos cuenta las vacaciones de una joven pareja en Cerdeña, donde el idilio va cediendo paso a una ruptura anunciada por culpa de... exacto: el aburrimiento. Gran e insalvable problema: Ade es completamente incapaz de hacernos creer que esos dos se conocen de algo, así que a nadie le importa que se separen o se vayan a hacer gárgaras. Fin del resumen ¿Película aburrida?: Sí ¿Mala película?: No, qué va. Sólo es aburrida e intrascendente. Es lo que trae jugar a hacer lo que hacen otros magistralmente.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!