sábado, 8 de agosto de 2026

El guionista 1


 

Es conocido que el período de la WWII abrió las puertas a numerosos aspirantes a cineastas, que llevados por la necesidad de Hollywood de alimentar la propaganda en favor de la intervención americana, cada vez mayor, plagaron las carteleras de una pléyade de films en los que el fervor patriota impregnaba cualquier género, sin necesidad de que fuese estrictamente bélico. No era el caso de Dudley Nichols, por entonces probablemente el más grande entre los guionistas; habitual de Ford (con el que ganó el polémico oscar de EL DELATOR), Hawks, Lang o Renoir (y sólo por simplificar), Nichols convenció a la RKO para ponerse al frente de una trepidante comedia al más puro estilo hawksiano, que sirviera además para enaltecer el espíritu de los americanos que trabajaban codo con codo para ganar la guerra. Así nació GOVERNMENT GIRL, un aparentemente inocuo vehículo diseñado para convertir a la recatada Olivia de Havilland en una imparable secretaria destinada a Washington, donde ha de ponerse (tras los pertinentes equívocos identitarios) a las órdenes de un ingeniero automovilístico (Sonny Tufts), al que han endilgado el marrón de cuadruplicar la producción de bombarderos. Con un montón de escenas deudoras de LA FIERA DE MI NIÑA (también escrita por Nichols), aunque sin su genuina libertad de movimientos, estamos ante una screwball de toda la vida, que se desenvuelve a toda velocidad entre diálogos relampagueantes, acción motorizada, los laberintos amorosos que arrastran a la pobre secretaria, que duda entre un avispado corresponsal, un pérfido arribista del congreso o su pobre jefe, al que los tejemanejes de despacho lo tienen hasta las narices y desea volver cuanto antes a Detroit a seguir haciendo coches. Una lástima que su pareja protagonista tenga menos química de lo deseable, dejando en evidencia que se trataba de un título menor, aunque significara el inicio de la breve carrera como director de Nichols, que aprovecharemos para desgranar de aquí a las próximas semanas, habida cuenta de lo paradójicamente distintas que son las tres entre sí.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
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