Louis es escritor, tiene éxito. Se va a morir, y viaja a la casa familiar, a la que no va desde hace doce años, para dar la noticia, pues quiere seguir siendo "el amo de su destino" hasta el último momento. Lo que encuentra es tristemente lo que esperaba. Una madre que elude las responsabilidades, una hermana menor permanentemente drogada y un hermano mayor despótico y neurótico, que mantiene a su esposa en perpetuo estado de terror. JUSTE LA FIN DU MONDE parte de una obra de Jean-Luc Lagarce, y Xavier Dolan es incapaz de superar el carácter teatral, que se apodera de un film desaprovechado en la inconcreción de lo que cuenta, obligando al espectador a estar hipnotizado en una sucesión de primeros planos que enmascaran el aluvión de gritos e invectivas con los que se colma esta adorable familia. Una lástima, sobre todo por el gran elenco, formado por Vincent Cassel, Nathalie Baye, Léa Seydoux, Marion Cotillard y el tristemente desaparecido Gaspard Ulliel.
Uno de los innumerables ejemplos de que la hermosura de la destrucción bergmaniana es normalmente inasible.
Saludos.

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