lunes, 20 de agosto de 2012

La producción en las factorías



El problema de las factorías es que son demasiado eficaces y demasiado perfectas para que de ellas pueda surgir nada mínimamente parecido a algo que siquiera roce aquello del "arte". Las ganas con las que nos quedaremos serán las de tener nuestra racioncilla periódica de arte reservada en "Bonotickets.com"; un servicio cómodo, limpio y que nos permite no manchar los profilácticos a la hora del amor, que siempre está detrás del arte. A eso es a lo que empieza a oler lo de Judd Apatow, no a mal cine ni malas películas, sino a conformismo encubierto de disconformidad, que puede sonar raro, sí, pero que más raro es pensar que una estupidez como GET HIM TO THE GREEK pueda ser considerada ni de lejos como un film "pensante" en tanto que "pensado", porque lo que Nicholas Stoller (¿un asalariado?) propone (y esto ha de ser tomado al pie de la letra) no es más que un chiste privado que, según él, ha crecido desmesuradamente hasta tomar la forma de una especie de apéndice cuasiindependiente. Nos referimos, claro está, a aquella sorprendente y saludable FORGETTING SARAH MARSHALL, en la que cada personaje (y había unos cuantos) respondía a un propósito hábilmente urdido para desembocar en una reflexión final no tan estupidizante como la que hoy nos ocupa. Sí, porque el penúltimo film hasta la fecha de Stoller arranca con una premisa parecida: Hill es un gris empleado de una gran compañía discográfica a la que le echan "el muerto" de lidiar con el imposible Aldous Snow, un rockero anárquico y escurridizo, y llevarlo en sólo dos días a Hollywood para que actúe allí. Podría haber sido una rocambolesca historia de amistad por encima de las leyes naturales, podría haber sido un juguete de apariencia inocente pero con una bomba de relojería en sus reliadas entrañas, pero todo queda exactamente en lo que usted y yo creemos, una nadería espídica y supercool que encima exhibe impúdicamente una retahíla de cameos "emtiverianos" de lo más chuli... La oportunidad perdida para Stoller/Apatow es, por supuesto, no haberse atrevido a reflexionar con más profundidad sobre la desubicación de las Rock Stars en un mundo, el actual, que ya no les va a seguir sufragando la juerga...
Saludos de vuelta.





2 comentarios:

Mr. Lombreeze dijo...

Bueno, sí, podría haber sido más ambiciosa en su chicha, hubiera quedado más tragicómica que cómica, más quijotesca. Pero el caso es que no lo es y, así y todo, yo la encuentro divertida (a excepción de algunos gags de trazo grueso). Muy buena fotografía, por cierto.

Tampoco es que el academicismo acomodaticio tenga por qué ser demonizado, ¿no?. Qué afán revolucionario...

dvd dijo...

Lo que a mí me parece es que al invento se le empiezan a ver las costuras, y eso que es pronto. Tengo, eso sí, mucho interés en ver hasta dónde se puede estirar el chicle, y si es posible que esta "factoría Apatow" sea capaz de reinventarse antes de devorarse a sí misma...

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!