jueves, 30 de agosto de 2012

Cuando los hombres dejaron de ser niños



Los amigos están para agradecerles cosas, y teniendo en cuenta que tener amigos a los que ni siquiera has tenido la oportunidad de ver en persona, gracias a esto tan raro de la interactividad internauta, qué menos podía hacer yo que darle las gracias a ese magnífico bloguero y mejor persona que es Mr. Lombreeze por haberme desfecho un entuerto la mar de farragoso y tan tan subliminal, que cualquiera lo hubiese tomado como una mera neura de un snob aburrido y trasnochado. Y qué mejor manera de hacerlo con la que, debo tener entendido, es, a su juicio, la mejor película antibélica de la historia y una de las más grandes así, a secas. Y no voy a ser yo quien me oponga a tamaña afirmación, porque ALL QUIET ON THE WESTERN FRONT es incluso más que todo eso. El señor Lewis Milestone, grandioso director de cine, prodigioso narrador de historias, no sólo adaptó la novela de Remarque en todo su esplendor y complejidad, sino que la convirtió en un poderoso bastión contra lo que parecía intuirse que tendría que llegar sólo una década después, además de mostrar un uso del montaje y el sonido que, siéntolo, puede competir en calidad e intención con el mismísimo Eisenstein; aparte de no dejar de lado un sentido del espectáculo que es al tiempo consecuente y fastuoso (¿Las mejores escenas de guerra de la historia?... No sé, pero a mí me costó cerrarme la mandíbula...) y un sentido de la emotividad nunca sensiblero y ni muchísimo menos panfletario (¿panfletaria una peli americana sobre alemanes?...) Dicho todo esto, que no es nada ante la majestuosidad de un film infinitamente más inmortal que cualquier feria de las vanidades pseudo-filosófico-cognitiva, la única invitación posible a un film único, irrepetible (el remake de TV es como una especie de sobrino retardado... ¡y resulta que es buena y todo!...) y repleto de recovecos de inteligencia y humanidad, es que la vean... Véanla. No se mueran sin poder decir que han visto una de las cimas de esto tan maravilloso que es el cinematógrafo. Para mí, una obra de arte aún no superada; para Lombreeze, es posible que incluso algo más íntimo... Según MM, sí, nos la pone pero que muy dura...
Saludos, amigos...




2 comentarios:

Mr. Lombreeze dijo...

Empezaría el comentario con la coletilla "no soy digno..." pero la verdad es que sí que lo soy. Y la verdad debe triunfar. Muchas gracias por la dedicatoria. Sin Novedad en el Frente.., qué puedo decir.., tiene 80 años y.., es una de las películas que encuentro tan sublimes que la sola idea de reseñarlas me produce flojera en las piernas. Poco voy a añadir a las virtudes que has expuesto. En fin, la recomiendo a todo aquel que se considere humanísticamente situado un nivel por encima de los platelmintos. Es la cima de una de mis grandes y particulares trilogías de cine (la que completan El Gran Desfile y Senderos de Gloria). Lew Ayres está magnífico. El final va más alla del clasicismo, la modernidad, la posmodernidad o la vanguardia. Esta película es una roca cinematográfica a la que debemos venerar para que toda la amarga desilusión de la generación de Remarque no fuera en vano. La novela fue uno de los primeros objetivos de los nazis y su quema de libros. Con eso está todo dicho. En filmaffinity tiene un 7,7. Yo creo que será bueno incluso el remake que dicen que va a protagonizar Harry Potter.

dvd dijo...

No voy a mirarlo, porque no soy tan cabrón; pero estoy seguro de que debe haber algún gilipuertas en FA que haya escrito algo así como: "Pretenciosa... pedante... bostezable... en blanco y negro... una basura... vean THE EXPENDABLES..."... y esas cosas, vaya...

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!