martes, 22 de febrero de 2011

Todo lo que usted siempre soñó hacer con su vida y nunca se atrevió



El señor de arriba se llama Daniel Johnston, y si no lo conocen aún simplemente deberían hacerlo. Su estrambótica peripecia vital fue recogida hace algunos años en un documental llamado THE DEVIL AND DANIEL JOHNSTON, para regocijo de sus (cuatro) admiradores y sorpresa de quienes nunca habían oído hablar de este marciano, que era casi todo el mundo. Johnston es el típico caso del chaval con rico mundo interior al que le cuesta empatizar con su entorno y que sueña con enseñar alguna vez sus inquietudes artísticas, en este caso en forma de canciones de una extrema sencillez pero de gran honestidad, canciones que Johnston fue grabando en cassettes que iba regalando a cuanto incauto iba encontrándose por Austin. Esto fue una constante desde finales de los setenta hasta que en 1985 la incipiente MTV le dio la oportunidad a Johnston de salir unos minutos en un programa que buscaba talentos locales, lo que le dio "cierta repercusión" y la firme creencia de que allí había un futuro cantautor. A principios de los noventa, Johnston graba tres discos que nadie compra pero que le forjan una extraña leyenda entre la escena indie norteamericana; en 1994, y con el insistente apoyo de Paul Leary (Butthole surfers), graba con Atlantic, pero su disco, llamado Fun, es un estrepitoso fracaso de ventas (algo totalmente esperado) y Johnston se va a pique. Y se va a pique porque Daniel Johnston ha arrastrado toda su vida un trastorno mental al que no me atrevo a poner nombre, porque eso es cosa de los médicos, y que ha marcado decisivamente el trasfondo de su deslavazada e imprevisible obra, basada fundamentalmente en la ingente cantidad de cassettes que él mismo grabó y ahora son objetos codiciados, y sus extravagantes y torturados comics, con el diablo como elemento omnipresente (su personal "cocodrilo de Garfio") y algunas de las constantes de sus canciones, entre lo naif y lo surreal, pero siempre desprendiendo una ternura irresistible, que es lo que da lustre a un mundo de difícil acceso. Y lo digo porque, tras escuchar no poco material de este artista lunar, sigo diciendo lo mismo: me atrae más su personalidad en sí misma que su valía artística, que no pongo en duda, sino que simplemente no me convence y que no pasa nada por decirlo, sobre todo ahora que todos sufrimos el vasallaje de "lo políticamente correcto", algo que sería (eso sí) demencial viniendo de un personaje tan políticamente incorrecto y difícil de ubicar como Johnston. Eso sí, el documental es divertido, elocuente y nada tramposo, así que es recomendable 100% para quien aún no lo haya visto.
Y cierro esta pequeña reseña dedicándola a mi viejo amigo Fernando, cuya durísima situación personal guarda un asombroso paralelismo con la de Johnston, así que, aunque sé que es imposible que lea esto, le mando un abrazo esté donde esté.
Saludos diabólicos.

8 comentarios:

elprimerhombre dijo...

Gran documental que cuando lo vi tampoco conocía a Daniel Johnston. Y aunque es verdad que sus canciones son bastante peculiares, su manera de cantarlas y de vivirlas me atrae bastante y la última canción de las letras de crédito me gusta mucho.

Un saludo!

Guille dijo...

Cani, eres un crack.

yosonico dijo...

Es muy bueno el docu, a mi me mola bastante su musica, "sorry entertainer" es de las k más me gusta, parece como si lo estuvieras conociendo. bonito articulo.

Manuel J dijo...

Yo lo he intentado con su música, pero no me ha llamado la atención. Alguna canción que otra no está mal, pero no para escucharlo frecuentemente. El documental es un hallazgo, sobre todo la parte de la avioneta.

dvd dijo...

Gracias a todos por comentar, especialmente a uno...

@ngel dijo...

Gran documental ,muy desconocido por la gran mayoria pero de obligada visión si te gustan en general los buenos y diferentes documentales ,saludos!

guille dijo...

Johnston es muy bueno haciendo canciones y cantándolas, cierto que apenas sabe tocar un instrumento. Esto lo demuestra el hecho de que grandes bandas como Yo la tengo, Teenage Funclub, Spiritualized y muchas otras hayan versionado sus temas. ¿Y que pasó con los sonic youth?, olvidaste mencionar este capítulo del documental.

dvd dijo...

No le veo la conexión con Sonic Youth, si acaso debe ser una admiración del grupo de New Jersey por sus propios motivos, igual que la anécdota de la camiseta que se puso Kurt Cobain, que con el tiempo se magnificó aunque no tenía mayor importancia. Lo que creo es que cada cosa tiene su momento y lugar, y a un outsider como Johnston le han dedicado un documental que le hace justicia, pero poco más, la verdad...
Lo que yo espero es un buen documental sobre Moore, Ranaldo y compañía...

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!