Qué curioso el caso de ¿QUIÉN MATÓ A BAMBI?, aquel film que adaptaba el original mexicano (MATANDO CABOS), en el que se mixturaba, con desigual fortuna, el esperpento ibérico, la comedia negra (muy negra) y el thriller espídico vertiente tarantinesca. Empleaduchos del mes, despedidos fulminantes, pizzeros psicóticos, taxistas bizcos, abogados delincuentes, cotorras con mal fario, las expropiaciones de La Palmera y hasta Andrés Iniesta teniendo sexo con un césped. Todo cabe en esta película que parte de una premisa absurda, tanto que debes creértela a pies juntillas para no dimitir en sus primeros diez minutos, donde no estás seguro si esto se ha rodado bajo sustancias ilegales, como las que pueblan su delirante final. Afortunadamente, Santi Amodeo es un tipo acostumbrado a las explosiones controladas, siempre en espacios reconocibles (Sevilla como fantasmagoría ultraclasista), por lo que uno se impregna de su particular receta sin disgusto, porque las he visto iguales con muchísimo menos capacidad de inventiva. Y además, Manolo Solo está absolutamente épico...
Saludos.

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