sábado, 10 de octubre de 2026

Crónica del espadón 1


 

Reconozco que esta versión de MASTERS OF THE UNIVERSE nos ha pillado a todos con el pie cambiado. No sólo por llegar cuarenta años después, que se dice pronto, sino también por aumentar (y sobre todo) corregir aquélla, que no pasaba de ser una serie B simpaticota pero incapaz de elaborar un universo propio. Y esto es fundamental, porque estos personajes, recordémoslo, He-Man, Skeletor, Man-At-Arms, Teela, Evil-Lyn y compañía, no eran más que muñequitos con los que Mattel, en vista de su desbordamiento de ventas, coronó con una serie animada y la susodicha película. Pero el trasfondo, el "argumento", no es que fuera endeble, es que insultaba a los propios niños, que bastante teníamos con chocar las figuras sin advertir lo que Travis Knight y su cohorte de guionistas no se cortan un pelo en mostrarnos sin tapujos: los MOTU abrazaban la estética, y aún más la ética, de una homoerótica que cualquiera puede rastrear tanto en la "espada y brujería" como en el cómic de superhéroes. Personalmente, creo que le añade un punto festivalero que le calza a las mil maravillas, le quita una solemnidad que no le pega nada y dispersa un sentido del humor maravilloso, porque es una guantá sin manos a una industria cada vez más conservadora y pacata. No es la gran cosa, porque sus dos horas y media son irregulares como el demonio, pero es un gran entretenimiento, que además tiene varias perlas que harán las delicias de los que entonces se nos erizaba el vello (y otras cosas) viendo a ese señor con cuerpazo y peinado de solterona levantar su "enorme espadón" y gritar aquello de ¡Por el poder de Grayskull! ¡Yo tengo el podeeerrrr!...
Maldita sea, me encanta...
Saludos.
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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!