lunes, 5 de octubre de 2026

Pianista y encargado de videoclub


 

Es notoria la cantidad de cortometrajes en los que participó Manolo Solo, desde el principio de su carrera hasta el final. Hoy me gustaría hablar de dos de ellos, ambos de 2010, muy diferentes entre sí, en los que mostraba su asombrosa versatilidad. El primero, titulado ESTOCOLMO, nos hablaba de un enigmático profesor de piano, que vive junto a su hija dando clases particulares, y que oculta un oscuro secreto, que sólo queda insinuado a medias, pero que parece evidenciarse en gestos y actos que exceden la normalidad. Uno de esos cortos que se quedan "cortos", reclamando un mayor espacio para desarrollar una historia repleta de lugares terribles.






El otro, titulado TARKOVSKY, es como un chiste privado, una de esas anécdotas que todos conocemos, o que alguien nos contó una vez. Una miniatura que en sólo cinco minutos aborda con un humor socarrón muchos de los tópicos de lo "cultureta", o lo "gafapasta". Escrita por Daniel Monzón, quizá riéndose de su antigua condición de crítico de cine, tan sólo necesita un intrincado videoclub y la irresistible vena cómica de Manolo Solo y Luis Zahera para ponernos en situación. Un tipo sin pinta de cinéfilo, un encargado que subraya el Ulises de Joyce con gesto cansado; en las estanterías, Bergman, Antonioni, Kaurismaki o Kiarostami. El hombre, que parece buscar drogas en lugar de una película pide un blockbuster trilladísimo, y ahí no es. Pero el encargado lo lleva hasta la planta de abajo, y allí hay droga dura. Lo que pasa después lo podría haber ideado el mismísimo Dino Risi, que no era cultureta, pero conocía el melodrama detrás de la comedia...
Saludos.

No hay comentarios:

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!