miércoles, 30 de septiembre de 2026

Mal asiento


 

Hay casos, películas, cuya única razón de ser orbita alrededor de un actor o, en este caso, actriz, lo que no suele ser un buen negocio. "Vehículos para el lucimiento personal", lo llaman. Y me llamó poderosamente la atención lo que ocurría en PLENTY, donde Meryl Streep obtenía uno de sus habituales "vehículos", en una historia que arranca en plena WWII y culmina (suponemos) en los años sesenta. Sí, la presencia de Streep es de hecho agobiante, y no sólo por su omnipresencia, rayana en el horror vacui, sino (y aquí viene la paradoja) por la imposibilidad de empatizar con un personaje insoportable, una mujer que parece querer algo, pero tras dos horas no tenemos ni puñetera idea de qué es, aparte de buscar hombres guapetones para un revolcón sin compromiso y reservar éste tan sólo para los adinerados. Y no solamente este personaje está mal escrito, esbozado, también una historia que surge a hipidos, comenzando con el rollete entre la pobre Susan, que colabora con la resistencia francesa, y un paracaidista inglés (Sam Neill), que la deja plantada. Y de ahí saltamos a la vuelta a Inglaterra, la coronación de la reina y el interés amoroso por un diplomático (Charles Dance), al que deja tirado para pedirle a Sting (lo juro) que le haga un hijo para ser madre soltera, pero sale mal porque Sting parece estéril y además se encoña con Susan, por lo que ella decide casarse de una vez con el diplomático. Y ya en el taco, uno pensaría que Susan está donde quiere, pero primero le monta un pifostio al marido en plena embajada, luego redecora la lujosa casa destrozándola, y remata echando el polvete de despedida, veinte años después, con el paracaidista, que logró sobrevivir. Y todo contado así, como un chascarrillo o un chiste privado al que nos vemos obligados a entender. Y no se entiende nada, ni qué diablos pintaba allí Tracey Ullman...
Anodina y desordenada, como su protagonista.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!