jueves, 17 de septiembre de 2026

Grogurías de Don Ramón


 

De la Serna miraba a un señor que no se quitaba el casco, quizá porque le daba vergüenza que le viesen viajando por ahí con un niño, y además para matar criminales. Qué educación es esa, diría. La lucidez de las greguerías nunca ha estado en el adoctrinamiento, sino en lo contrario. Iluminar el rincón oscuro, despojar a la verdad de su cáscara solemne. Aguardentar la pena de saberse vulgarcillo y un poco tripón, debajo de tanta armadura brillante. Por eso, Filoni, Favreau, y, como no, Lucas, ya que no se atreven a lavarle la cara como es debido a la franquicia, cuando todos pensábamos que sanguinolearía como cochino en cuaresma, al menos que le den botarate autoinjerencia para devolvernos, a los que no limpiamos el peine, a aquella mejunjada de la primera edad, la más mejor, por pirata y por lo bien que olían los cines a pelucón rosa. Por eso os digo, adláteres enyescados y curviformes, que guardéis las sartenes para otros y volváis al templo de las buganvillas y los bocadillos de cremallera. O lo que es lo mismo: aparcad los prejuicios y disfrutad de THE MANDALORIAN AND GROGU...
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!