A colación del fallecimiento de Tim Curry, me acordé de una cosa muy rara que casi nadie vio, ni antes ni después. SHOCK TREATMENT es la secuela que tampoco nadie pidio de THE ROCKY HORROR PICTURE SHOW, nada menos que seis años después, sin su máxima estrella y con una conexión, que si no fuese por lo musical, ni siquiera me parece tal. La excusa esta vez es llevar a la pareja protagonista (también con otros actores) hasta un delirante plató de televisión, donde, en clave de protoreality, se pondrá a prueba si su amor es verdadero. Lo cierto es que quien se esconde tras el experimento es el gemelo de él (Cliff De Young), que pretende arrebatarle la esposa (Jessica Harper) a su propio hermano. Lo que hacía tan especial a su predecesora se ve aquí forzado y artificioso. Las canciones son peores, las actuaciones también, y hay un clima de confusión continuo, como si todo esto es lo que le sobró a Jim Sharman de la otra. Y no sé si Curry la hubiese levantado, pero sí que se echaba mucho de menos su presencia y su carisma.
Una rareza sepultada por el tiempo y que poca gente se atreve a reivindicar.
Saludos.

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