Me propongo desde ya como experto creador de palabras que se creen muy ingeniosas, cuando no son más que chorradas del tecleo a toda velocidad (también miento, escribo con dos dedos). El caso es que no me he podido resistir tras tragarme las más de dos horas de THE LOST BUS, el último exordio de "ese tío tan esagerao" que es Paul Greengrass. Y lo es porque para contar lo que quiere contar, que es, ni más ni menos, que las mujeres muy bien y muy tal, pero que cállate un rato bonita, que esto está que arde y mis cojones morenos son lo único capaz de salir del peor incendio de la historia de California con un autobús escolar lleno de niños. Y rescato: la jefa, una cabrona acomplejada, que trata al pobre McConaughey como una mierda y no le da turnos extra con los que poder pagar (atención) las medicinas de su pobre madre, el tratamiento del cáncer de su perro (por cierto, al chucho no se le ve el pelo desde el principio, y no es un juego de palabras), y la manutención a la bitch de su mujer, que le recuerda que no echa cuenta de su hijo, mientras ella saca boletos de vacaciones con su nuevo churri y el pobre Matthew ha de conducir a través de las llamas. Por si fuera poco, los chavales, a los que recoge de emergencia, tiene una profe (America Ferrera) muy señoritinga, recta y propia, que no pierde la compostura ni oliendo a chamusquina, pero en lo peor de la catástrofe no le queda otra que confesarle a nuestro pacientísimo superconductor que no es más que una pringada que no ha salido en su puta vida de la misma población, cuando él (en el giro incelorgásmico) tuvo que volverse de Reno para cuidar a su padre moribundo, aunque siempre lo despreció. Y bueno, hay un incendio, claro, muy gordo y muy bien filmado, porque Greengrass es el mejor "recreando documentales", que es filmar una ficción como si fuera verdadera... Pero eso ya lo hacía Jean Rouch, y mejor.
Es para pasar dos horas con el cerebro en stand by, como todo buen incel, sí señor...
Saludos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario