martes, 26 de julio de 2022

Leni. El triunfo de la estética #4


 

Grecia. Las ruinas evocan un pasado remoto, del que se rescata un insólito lazo para la hermandad entre humanos, tan dados a separarse y destruirse. Las estatuas ejemplifican un ideal estético, el del equilibrio de las formas. Un fuego comienza, una danza comienza. Hombres y mujeres alrededor del fuego, sus cuerpos se mueven con agilidad. Es la belleza del ser humano en movimiento y armonía. Lo siguente que vemos es un estadio olímpico: Berlín, 1936. No puede haber una dicotomía más extrema. Hermandad u horror. La competición pocos años antes de la carnicería. El dictador disfrutando un espectáculo único, quizá convenciéndose de que aquello de la raza aria era una pamplina sin fundamento alguno. Adolf Hitler se negó a darle la mano a Jesse Owens, que fue uno de los pocos dioses de carne y hueso que pulularon por el mastodóntico estadio diseñado por Albert Speer. La narración enfatiza en huesudo alemán: "el negro aquél... el otro negro de más allá"... tampoco ha cambiado mucho la historia. OLYMPIA es una obra maestra absoluta, una barbaridad de belleza y técnica inconcebibles, que se extiende hasta las cuatro horas, y que revelaba el talento de la joven directora con una magnitud para la que me faltan palabras. Para la historia, una lección sobre cómo se filma un evento deportivo, y de aquí se sacó cómo y dónde se debe poner una cámara para ello, vigente hasta nuestros días. Un espectáculo brutal, maravilloso, donde los contingentes no se mataban, sino que se daban la mano al terminar la competición. Sí, arios felicitando a negros, oficiales nazis tomando el tiempo a corredores americanos. Mucho brazo en alto, eso sí, pero la lectura que queda es otra más esperanzadora. Ojalá...
Bueno, eso y el festín de torsos sudados, pollas y coños que Leni se marcaba en las dos aperturas, que en mi humilde opinión es otra maravilla, por supuesto...
No hay palabras, excepto "insuperable".
Saludos.

No hay comentarios:

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!