jueves, 10 de septiembre de 2020

Bocetos del fin del mundo


 

En 1972, David Cronenberg realizó un escueto cortometraje, de poco más de 20 minutos, para la televisión canadiense. Se trataba de un encargo para una especie de serie, con el nexo de la ciencia ficción en común. Cronenberg, escapando de cualquier tentación funcionarial, se basó en un guion de Norman Snider para elaborar un duro y pesimista retablo de inquidades, con una red de prácticas gubernamentales que, de ser ciertas, provocarían un cataclismo. Con un presupuesto mínimo, actores desconocidos, y rodando en laboratorios y fábricas, PROGRAMME X: SECRET WEAPONS podría pasar por cualquier nadería de las que hoy hace Netflix, pero más barata y más terrorífica. El argumento nos sitúa ante una serie de experimentos para crear al soldado perfecto, un autómata de carne, sin pensamientos propios y obediencia absoluta; una máquina de matar con un solo defecto: el copyright. No veremos aquí mamporros ni coches volcando, y sí una serie de diálogos en los que se dilucida la brecha social en ese futuro que describe Cronenberg, no tan lejana de lo que hoy ocurre, sin ir más lejos con las veleidades que se empiezan a atisbar en torno a cierta vacuna. Es como un sketch de lo que luego iría corrigiendo y aumentando el director canadiense. Una curiosidad de las que merecen la pena.

Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!