martes, 14 de enero de 2014

Robert Siodmak: Tiempo y esfuerzo #15



Aun manteniendo notables similitudes, CRISS CROSS es una notable ampliación de lo que Siodmak ofrecía en la gran somatización de su particular forma de rodar cine negro que era FORAJIDOS; y manteniendo una estructura similar (además de Burt Lancaster o la estructura elíptica), lo cierto es que se trata de un film con una atmósfera que atrapa al espectador desde su enigmático comienzo, que nos sitúa en un L. A. caluroso y noctámbulo. En principio hay un asalto a un furgón blindado, un grupo de matones que extorsiona a un tipo que pretende recuperar su pasado y un club donde policías y ladrones se mezclan sin pudor. Y añadiría: donde Yvonne de Carlo es capaz de realizar un baile ultrasensual ayudada tan sólo... de su rostro. Bellísimo rostro, sin duda, pero también ayudada por el alarde técnico de un Siodmak mayor, trascendiendo una vez más los géneros y capaz de plantarle a la Universal un final tan desolador como extraordinariamente bien rodado. Daba la réplica al trágico tándem Lancaster/de Carlo aquel gran olvidado actor que fue Dan Duryea, componiendo un villano nada afectado y sí bastante temible. La escena del asalto, envuelta en niebla lacrimógena, es una maravilla; y la música de Miklós Rózsa puntúa con acierto una película que, como la mayoría de la filmografía de su director, nunca ha sido lo bastante reivindicada. Lección de cine.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!