martes, 10 de diciembre de 2013

Robert Siodmak: Tiempo y esfuerzo #10



En THE SPIRAL STAIRCASE, de 1945, Robert Siodmak aunaba a su gótico gusto expresionista el placer por el fuera de campo y la excusa anticipatoria encarnadas en la cándida figura de una Dorothy McGuire enmudecida por su pasado y cuya figura simboliza, desde el paseo en carruaje hasta la mansión en la que sirve, la inocencia acechada por una maldad agazapada entre las sombras. Hay una cosa muy buena en este film, que siento que se lo debe por entero a la labor organizativa de Siodmak; otra menos buena, por culpa del guion de Mel Dinelli, al que le cuesta embadurnarse del tenebrismo de Ethel Lina White; finalmente, el trabajo de los actores es francamente curioso, pues mientras el póker de estrellas femeninas apabulla por su cohesión, los masculinos están flojos tirando a intrascendentes o rozando la parodia involuntaria. El film se inicia con una secuencia simplemente prodigiosa, uno de esos instantes mágicos en los que el cine se adentra y repliega sobre sí mismo con una de aquellas primitivas proyecciones de finales del XIX acompañadas de piano y que culmina con un crimen en el piso de arriba. A partir de ahí, todo ocurre concisamente pero con la alegría del buen narrador, y nos emplazamos en la mansión, donde un incesante trasiego de personajes va dejando paso a la calculada y progresiva soledad de la criada, verdadero objeto del deseo de un criminal que no sabemos si proviene del exterior o del interior. Aparte de la asombrosa fotografía de Nicholas Musuraca, destacaría la agresividad y audacia de algunas decisiones formales de un Siodmak en su salsa (especialmente los trampantojos con espejos y modulaciones lumínicas); pero sobre todo, el magnífico trabajo, insisto, de unas fantásticas Ethel Barrymore, Elsa Lanchester, Rhonda Fleming, Sara Allgood y la propia Dorothy McGuire, que culmina la función con una escena francamente emocionante. Muy buen film de Siodmak, en todo caso.
Saludos.

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